Cómo lavar las almohadas: paso a paso para no arruinarlas

Existen diferentes maneras de lavar las almohadas y cada una es para un tipo de material en específico. Los expertos explican qué no hay que hacer con este producto del hogar.

11 de marzo, 2026 | 14.17

Mantener la higiene de las almohadas es un paso esencial para garantizar un descanso saludable y prolongar la vida útil del producto. Con el uso diario, estos elementos acumulan sudor, restos de piel muerta y partículas de polvo, lo que favorece la proliferación de ácaros y bacterias que pueden afectar la salud respiratoria o la piel.

Una limpieza regular no solo elimina los olores desagradables, sino que también ayuda a que el material conserve su estructura y soporte original por más tiempo. El método de limpieza depende directamente del material de fabricación, ya que un tratamiento inadecuado puede arruinar su forma.

Por ejemplo, las almohadas de látex requieren un cuidado especial y deben lavarse a mano con agua tibia y detergente líquido neutro para no dañar sus propiedades elásticas. En cambio, si la almohada es de fibra o viscoelástica, es posible utilizar la lavadora, siempre y cuando se elija un programa con un centrifugado suave que proteja la integridad del relleno.

Un error común al higienizarlas es intentar escurrirlas de forma brusca después del lavado. Para evitar deformaciones permanentes, es fundamental no retorcerlas; lo ideal es aplastarlas suavemente para eliminar el exceso de agua acumulada. Este cuidado manual permite que las fibras o el núcleo viscoelástico recuperen su posición natural sin romperse.

Una vez retirado el excedente, se recomienda dejarlas secar en una superficie plana y a la sombra para prevenir el endurecimiento de los materiales por el sol directo. Incorporar el lavado de las almohadas en la rutina del hogar, al menos dos veces al año, transforma la calidad del sueño y el ambiente del dormitorio.

Almohada sucia.

Paso a paso para lavar almohadas

  1. Revisar la etiqueta: confirmar que la almohada sea apta para lavar a máquina (la mayoría de las sintéticas y de pluma lo son; las de memoria o "inteligentes" suelen requerir lavado a mano).

  2. Sacar las fundas: retirar tanto la funda exterior decorativa como la protectora para lavarlas por separado.

  3. Cargar el lavarropas: colocar dos almohadas juntas para equilibrar el tambor y evitar que el aparato golpee fuerte durante el centrifugado.

  4. Agregar detergente suave: usar preferentemente jabón líquido para que no queden restos de polvo entre las fibras o plumas.

  5. Sumar vinagre blanco: verter un chorrito en el compartimento del suavizante para eliminar olores y desinfectar de forma natural.

  6. Seleccionar el ciclo: elegir un programa para ropa delicada con agua tibia y programar un doble enjuague para asegurar que no quede nada de espuma.

  7. Centrifugar bien: realizar un centrifugado extra si las almohadas salen muy pesadas o cargadas de agua.

  8. Sacudir con ganas: golpear las almohadas al sacarlas del lavarropas para redistribuir el relleno que se haya amontonado.

  9. Secar al sol: colgarlas o apoyarlas en el tender al aire libre, preferiblemente en un día con viento, y darlas vuelta cada tanto.