Los shakers, una secta religiosa nacida en el siglo XVIII que se destacó por su estilo de vida comunitario y su estricta disciplina espiritual, se hicieron virales ante el estreno de la película El testimonio de Ann Lee, un perturbador musical protagonizado por Amanda Seyfried que fue ignorado completamente en las nominaciones de los premios Oscar.
El movimiento surgió en Inglaterra hacia 1747 dentro de un grupo disidente del cuáquerismo. Su figura central fue Ann Lee, una trabajadora textil que más tarde sería conocida por sus seguidores como “Madre Ann”. Lee predicaba una visión radical del cristianismo que incluía la confesión pública de los pecados, la igualdad espiritual entre hombres y mujeres y el celibato absoluto como forma de alcanzar la pureza religiosa.
En 1774, ante la persecución religiosa en Inglaterra, Ann Lee y un pequeño grupo de seguidores emigraron a Nueva York, donde fundaron la primera comunidad Shaker en Watervliet. Desde allí el movimiento se expandió rápidamente durante finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, especialmente en el noreste y el medio oeste de Estados Unidos. El nombre “Shaker” —que significa “temblador”— surgió como un apodo dado por observadores externos. Durante sus ceremonias religiosas, los fieles realizaban danzas extáticas y movimientos rítmicos que incluían temblores corporales, cantos y giros. Estas prácticas eran interpretadas por los creyentes como manifestaciones del Espíritu Santo.
Las comunidades Shaker funcionaban bajo un sistema económico colectivo. Los miembros compartían propiedades, trabajaban en conjunto y organizaban su vida cotidiana en torno a principios de orden, trabajo y simplicidad. También se caracterizaban por una estricta separación entre hombres y mujeres, quienes vivían en áreas distintas aunque cooperaban en la administración de la comunidad. El movimiento alcanzó su punto máximo a mediados del siglo XIX, con más de 20 comunidades y varios miles de miembros. Sin embargo, su principio de celibato —que impedía el crecimiento natural de la población— y los cambios sociales del país provocaron un declive constante durante el siglo XX.
MÁS INFO
La historia de Ann Lee hecha película
El testimonio de Ann Lee, una película coescrita y dirigida por Mona Fastvold, en la que la actriz Amanda Seyfried da vida a la indomable Ann Lee, una de las pocas líderes religiosas de la Norteamérica colonial y fundadora de la secta devocional conocida como los shakers, se estrenó este jueves en cines de Argentina.
La película narra la historia de la protagonista desde su infancia marcada por la pobreza en la Manchester preindustrial, siguiendo por su emigración a Norteamérica y hasta su muerte en 1784, a los 48 años. La película retrata el proceso de creación de la secta shaker, cuyos integrantes rendían culto a través del canto y los movimientos extáticos: actos de devoción vibrantes, exuberantes y de intensa expresividad física.
La realizadora noruega entró en contacto con la historia de los shakers mientras trabajaba en la producción de su película de 2020 The World To Come, cuatro años antes del estreno de El Brutalista, película por la que fue nominada al premio Oscar como guionista junto a Brady Corbet. Fastvold dio con un archivo de canciones de culto shaker del norte del estado de Nueva York, y la intriga y la fascinación que le produjo el hallazgo la llevaron a investigar más sobre las composiciones, lo que la condujo directamente a Ann Lee y su comunidad.
“Me crié en un hogar laico y, aun así, las profecías de Ann Lee —por más inverosímiles que parezcan— me conmovieron profundamente. No porque comparta su fe, sino porque reconozco en ella un anhelo de justicia, trascendencia y gracia comunitaria”, señaló Fastvold en un comunicado de prensa. Fastvold y Corbet decidieron que la figura de Ann Lee se convertiría en el foco central de la película, dividiendo la historia en tres capítulos que detallan las principales transiciones en la vida de la líder religiosa.
