La figura de Vladislav Surkov se despliega como un fantasma en los pasillos del poder ruso: siempre presente, casi nunca visible. Pero una película llamada El mago del Kremlin cuenta los secretos de este personaje como un operador clave en la arquitectura simbólica de la Rusia postsoviética.
Dirigida por Olivier Assayas, El mago del Kremlin cuenta la historia de un joven cineasta ruso que se convierte en un asesor poco probable de Vladimir Putin cuando este llega al poder en la Rusia postsoviética, navegando por las complejidades y el caos de la nueva era. La película está protagonizada por Paul Dano, Jude Law y Alicia Vikander, y se estrena en cines argentinos el jueves 23 de abril.
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Quién es Vladislav Surkov
Vladislav Surkov es un político, ideólogo y operador clave del poder en Rusia, considerado durante años uno de los hombres más influyentes del entorno del Kremlin. La película El mago del Kremlin está inspirada en su rol dentro de la construcción del poder de Vladimir Putin en Rusia.
Nació en 1964 y construyó su carrera en los años posteriores a la caída de la Unión Soviética, primero en el mundo empresarial y luego dentro del aparato estatal. Su ascenso definitivo llegó bajo el liderazgo de Vladimir Putin, de quien fue asesor cercano durante más de una década.
Surkov es conocido sobre todo por haber sido el principal arquitecto del concepto de “democracia soberana”, una doctrina política que sostiene que Rusia debe tener un sistema democrático adaptado a sus propias tradiciones y sin interferencias externas. En la práctica, esta idea fue utilizada para justificar un modelo de poder altamente centralizado, con control sobre medios de comunicación, partidos políticos y la oposición.
También tuvo un rol importante en la gestión de conflictos en regiones como Chechenia y, más tarde, en la política hacia Ucrania, especialmente tras la crisis iniciada en 2014. Más allá de la política, Surkov tiene un perfil inusual: escribió novelas y textos bajo seudónimo, y se lo vincula con círculos artísticos. En el libro y la película El mago del Kremlin, aparece ficcionalizado como Vadim Baranov, un operador que encarna las sombras del poder ruso contemporáneo.
