La posibilidad de organizar un Mundial de rugby vuelve a tomar fuerza en Argentina. Impulsada por Agustín Pichot y con el respaldo de Chile, Uruguay y Brasil, la idea de una candidatura sudamericana para el Mundial de rugby 2035 aparece como una oportunidad histórica para Los Pumas y para toda la región. Aunque el proyecto aún está en etapa inicial, ya comenzó a recorrer los pasillos de World Rugby con ambición y estrategia.
Ser sede de un Mundial de mayores siempre fue, para Argentina, más una aspiración que una realidad. La historia lo confirma: el país organizó el Mundial de fútbol de 1978, dos Mundiales de básquet (1950 y 1990) y dos de vóley (1982 y 2002), todos en la rama masculina. Sin embargo, el rugby, en su formato tradicional de 15 jugadores, nunca tuvo su Copa del Mundo en suelo argentino.
El único antecedente fue el Mundial de rugby seven en 2001, un evento de menor escala. El gran objetivo, el torneo que paraliza al deporte cada cuatro años y que reúne a las principales potencias del planeta, siempre quedó fuera de alcance.
Un nuevo plan: Sudamérica unida por el Mundial 2035
La diferencia ahora es el enfoque. La nueva iniciativa apunta a una candidatura conjunta sudamericana para el Mundial de rugby 2035. El proyecto vuelve a tener a Pichot como figura central, esta vez tras su regreso al Consejo Directivo de World Rugby.
Argentina no estaría sola: Chile, Uruguay y Brasil ya forman parte de las conversaciones, mientras que Paraguay evalúa sumarse. La lógica es clara: repartir costos, infraestructura y sedes para hacer viable un evento que, en términos económicos, resulta imposible de afrontar para un solo país de la región.
Cristián Rudloff, presidente de Chile Rugby, confirmó que las charlas ya comenzaron: “Empezamos a conversarlo y a consolidarlo con Agustín en septiembre”. El mensaje es claro: Sudamérica quiere jugar fuerte fuera de la cancha.
Los obstáculos y el factor calendario
El proyecto todavía está en borrador, pero con una decisión firme de avanzar. El principal escollo es el calendario: el Mundial 2035 se disputaría apenas cuatro años después del torneo 2031, que tendrá como sede a Estados Unidos.
Ese dato podría ser utilizado por Europa para reforzar su candidatura, bajo el argumento de evitar dos Copas consecutivas en América. Por eso, el respaldo de las potencias del rugby mundial será determinante para que la propuesta sudamericana gane peso político.
El antecedente fallido y la decisión estratégica
La idea no es nueva. Años atrás, cuando el propio Pichot ocupaba el cargo de vicepresidente de World Rugby, tomó forma una candidatura argentina para el Mundial 2027. El proyecto llegó a instancias formales, pero en 2020 la Unión Argentina de Rugby (UAR) decidió bajarse de la carrera.
La razón fue política y estratégica: no competir con Australia, considerado un socio clave dentro del mapa del rugby internacional. Finalmente, el país oceánico fue confirmado como sede del certamen que se disputará en los próximos años.
Con el Mundial 2023 ya en el pasado, ganado por Sudáfrica, el sueño argentino pareció diluirse una vez más. Pero solo fue una pausa.
Qué exige World Rugby para elegir la sede
Desde World Rugby explican que el proceso de selección se apoya en cuatro pilares fundamentales:
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Optimización del potencial comercial.
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Control operativo bajo el modelo de organizador-propietario.
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Compromisos contractuales claros antes de la designación.
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Transparencia y evaluación exhaustiva de las candidaturas.
El presidente del organismo, Brett Robinson, fue contundente al marcar la importancia del certamen: “Las Rugby World Cups son la plataforma más importante del deporte. El proceso hacia 2035 es clave para expandir el alcance e impacto global del rugby”.
Fechas clave del proceso rumbo a 2035
El camino hacia la elección de la sede ya tiene un cronograma definido:
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Tercer trimestre de 2026: presentación de cuestionarios detallados.
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Finales de 2026 e inicios de 2027: visitas técnicas y estudios de viabilidad.
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Mayo de 2027: identificación de la sede preferida.
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Noviembre de 2027: designación formal por el Consejo de World Rugby.
En lo inmediato, las federaciones ya recibieron la carpeta con las exigencias oficiales y planean avanzar en reuniones conjuntas, aprovechando una visita de autoridades de World Rugby prevista para marzo.
