En una situación sorpresiva y en la previa de perder ante Botafogo de local, el presidente de Racing le llevó la camiseta al embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas. Diego Milito, de esta forma, en la previa del partido por Copa Sudamericana y sin público, le acercó la blanca y celeste al embajador de Estados Unidos.
Vale decir que después de la foto con el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, Racing perdió frente al equipo brasileño. El embajador de Estados Unidos no fue hasta el estadio Juan Domingo Perón que fue construído en plena presidencia peronista por impulso de Ramón Antonio Cereijo, ministro de economía durante el gobierno de Perón. Sino que lo que se supo es que Diego Milito fue a ver al embajador.
Se sabe que en el ambiente del fútbol las cábalas son sagradas, pero hay malestar en muchos hinchas de Racing, no solo por la derrota, si no porque encima el embajador aclaró que no podía elegir a la Academia como su equipo. “La pasión argentina no tiene límites — y hoy Racing Club la lleva con una nueva camiseta de Nike. Tradición, orgullo y futuro en cada detalle. ¡Felicitaciones a la Academia y a sus hinchas! Hay tantos grandes equipos en Argentina que es muy difícil elegir uno!”, escribió en sus redes Lamelas, posando con la casca académica junto a Milito.
El Presidente Perón, de Racing Club
La cancha de la "Academia" se estrenó allá por el 3 de septiembre de 1950, cuando derrotó por 1-0 a Vélez. Si bien siempre estuvo la duda acerca de si el entonces Presidente de la Nación era hincha de la "Academia" o de Boca Juniors, lo cierto es que el ministro de Hacienda, Ramón Cereijo, fue determinante con sus decisiones y los aportes de una fortuna para la construcción del "Cilindro" de Avellaneda. Se trató de un préstamo del Gobierno nacional de 19 millones de pesos para completar las obras.
El también denominado "Coliseo" fue construido sobre los terrenos del antiguo estadio por ingenieros de la empresa Geopé. Su nombre oficial rinde homenaje a Perón, quien facilitó los créditos para su ampliación mediante Cereijo, el entonces ministro de Hacienda y hombre de mucha confianza del Jefe de Estado. Aunque al comienzo llegó a albergar hasta a 120.000 personas porque eran todas populares, luego el aforo se redujo a la mitad, ya que las tribunas superiores se transformaron en plateas y actualmente entran casi 60.000 almas en total.
