El Indec dará a conocer este martes la inflación del mes de diciembre pasado y de todo 2025. Se trata de un índice clave porque, además, marcará el pulso inicial de la devaluación del peso y porque será el último que el organismo estadístico emitirá bajo la metodología del IPC actual.
Según anticiparon los privados, la suba de precios sería similar al 2,5% de noviembre previo, aunque los pronósticos varían entre alguna décima por debajo o por encima de ese número. En concreto, la inflación de diciembre fue de un 2,2 para FIEL, de un 2,3% para Sarandí, de un 2,4% para OJF, de un 2,5% para EcoGo, de un 2,5% para LCG, de un 2,5% para Analytica y de un 2,6% para C&T, según un relevamiento que pudo hacer El Destape entre algunas de las principales consultoras.
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Todo indica que diciembre no exhibirá la típica aceleración inflacionaria que suele ocurrir por estacionalidad, debido al cobro del medio aguinaldo, a las compras por las fiestas y a la dolarización por las vacaciones.
Este sería un dato positivo para el oficialismo si ocurriera junto con un crecimiento uniforme de la actividad. Pero, como advierten los anticipos privados sobre el EMAE de noviembre, el escenario es el contrario. Es decir, el de una restricción del consumo que, pese a la baja de tasas de los últimos dos meses, no se alivió luego de las elecciones.
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Para los privados, las principales subas de diciembre se dieron en los precios regulados (servicios) y en los alimentos. Así, el rubro que más subió, según las consultoras, es el de transporte y comunicaciones, debido a los aumentos en colectivos y subtes de CABA y PBA, seguido por vivienda, a raíz de las subas de un 2,8% en luz y gas en el AMBA, en el marco del descongelamiento tarifario post electoral que anticipa la quita de subsidios que arrancó en enero.
En tanto, el rubro que probablemente más impacto tuvo en la inflación de diciembre fue, nuevamente, el de alimentos y bebidas, especialmente por la fuerte suba de un 6% en la carne. Otro de los rubros que más aumentó fue el de esparcimiento, también por motivos estacionales ante los incrementos de precios por las vacaciones.
Los tres puntos clave del IPC de diciembre del Indec
La primera expectativa de la cifra que se revelará a las 16 horas es, obviamente, conocer cuál fue la suba de precios total de 2025. Será un dato agridulce para el Gobierno. Por el lado positivo y producto del fuerte ajuste fiscal y el estancamiento del consumo, será el IPC anual más bajo desde 2017, cuando la inflación había sido de un 24%. Ahora, se descuenta que el IPC de todo 2025 rondará un número cercano al 30% (fue del 27,9% de enero a noviembre).
Sin embargo, el año se cerrará con un paulatino escalonamiento inflacionario que arrancó desde el piso del 1,5% de mayo pasado. La duda es si esta aceleración se cortará en diciembre o no, pero, como sea, el Gobierno cerrará el año lejos de cumplir con su intención de que el índice comenzara con un cero adelante, algo que ahora Milei pateó para agosto próximo.
Además, la cifra final de 2025 exhibirá lo inverosímil del supuesto macroeconómico del Presupuesto 2026. El mismo no solo estimaba una inflación del 24% para 2025, sino también un IPC de solo el 10% para el año en curso, más inalcanzable aún por el piso más alto en el que quedará la suba de precios del año pasado. No se trata solo de números abstractos, sino que implica que las partidas que el Gobierno promociona como un aumento real (en jubilaciones, educación o ciencia) en verdad volverán a ser de ajuste.
La segunda expectativa que genera el IPC que se conocerá este martes es que dará la pauta de cuál será la devaluación de las bandas del dólar de febrero, luego del cambio del esquema monetario que el Banco Central anunció en diciembre y que comenzó a funcionar durante enero.
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Así, el mercado tendrá puesta la visión en si esta nueva fase de "remonetización" que lanzó el BCRA, con la intención declarada de comenzar a acumular reservas netas, logró cambiar las expectativas e iniciar un proceso de desinflación, como planteó el Presidente. O si, al contrario, generó expectativas negativas que puedan dar lugar a una prolongación de la inercia inflacionaria.
Aunque lo que se devalúa es la banda y no el dólar en sí, el hecho de que la divisa mayorista no esté tan lejos del techo actual lleva a presumir que el IPC de este martes efectivamente impactará en la suba del peso, ya que además correrá la línea para los dólares financieros.
Por último, la tercera expectativa que genera la inflación de diciembre es que será la última que el Indec difundirá bajo el IPC actual, basado en la vieja canasta de bienes de 2004-2005. En este sentido, el organismo que dirige Marco Lavagna ya había anunciado, en octubre pasado, que el índice de enero de 2026 ya utilizará una canasta más actualizada, basada en la ENGHo de 2017-2018.
Se trata de una canasta que, particularmente, otorga una mayor incidencia a los servicios, por lo que algunos privados esperan que lleve a la medición de una inflación más grande en los próximos meses.
Por lo tanto, la inflación de diciembre será clave para comparar con la de enero próximo en la serie de empalme que, seguramente, el Indec dé a conocer para permitir contrastar fehacientemente ambos índices. El organismo estadístico afirma, por lo pronto, que la diferencia no debería ser mayor a unas pocas décimas.
