A falta de dos meses del inicio del Mundial 2026, una nueva controversia apareció por el aumento en los costos de transporte que se planea en Estados Unidos hacia los estadios. El foco está puesto en el acceso al MetLife Stadium de Nueva York, donde los precios podrían multiplicarse por ocho, generando críticas políticas, preocupación entre los hinchas y presión sobre la FIFA.
Según una investigación del diario The Athletic, la empresa NJ Transit, quien es dueña del subte de Nueva York, analiza implementar una tarifa especial para los días de partido del Mundial que encendió la polémica. El traslado ida y vuelta desde la estación Penn de Nueva York hasta el MetLife Stadium, un recorrido de apenas 29 kilómetros, podría superar los 100 dólares.
Actualmente, ese mismo trayecto cuesta cerca de 12,90 dólares. El salto es significativo y responde a los costos extraordinarios que implicará la organización del torneo, especialmente en materia de seguridad y logística.
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Según informó The Athletic, la nueva tarifa sería única, eliminando beneficios habituales para jubilados, menores o personas con discapacidad. Aunque la decisión final aún no fue confirmada oficialmente, el escenario ya genera inquietud tanto en residentes como en turistas.
Desde el comité organizador de Nueva York/Nueva Jersey evitaron pronunciarse, mientras que un vocero de NJ Transit aseguró que los valores aún no están definidos y que cualquier cifra difundida es especulativa. De todos modos, aclararon que los costos operativos del evento no recaerán sobre los usuarios habituales del sistema.
Las posturas de los gobernadores: entre el costo y la accesibilidad
El tema escaló rápidamente a nivel político. El senador Chuck Schumer fue uno de los más críticos y acusó a la FIFA de trasladar los costos a las ciudades anfitrionas. “Esto no es una colaboración, es una extorsión”, afirmó, al señalar que el organismo obtendrá miles de millones mientras los estados afrontan los gastos de seguridad y transporte.
Por su parte, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, calificó el posible precio como “excesivamente alto” y aseguró que el Mundial debería ser accesible para todos los aficionados.
En contraste, la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, explicó que su gestión busca evitar que los contribuyentes del estado financien el evento. “No queremos que los residentes paguen por el traslado de quienes asisten a los partidos”, sostuvo.
El trasfondo de la suba está en los costos operativos. Según fuentes internas, el despliegue para cubrir los ocho partidos en el MetLife Stadium demandará unos 48 millones de dólares.
Gran parte de ese gasto se explica por los estrictos requisitos de seguridad exigidos por la FIFA, que convierten al Mundial en uno de los eventos más costosos de organizar en la región.
Un fenómeno que se repite en otras ciudades sede
El caso de Nueva Jersey no es aislado. En otras sedes del Mundial 2026 también se registran aumentos importantes en el transporte de cara a la Copa del Mundo en Estados Unidos.
En Boston, por ejemplo, el costo para llegar al estadio pasará de 20 a 80 dólares, mientras que servicios alternativos en autobús rondarán los 95 dólares. Estos incrementos se suman al ya elevado precio de entradas y alojamiento.
A diferencia de lo ocurrido en el Mundial de Qatar 2022 o la Eurocopa 2024, donde el transporte público era gratuito para los espectadores, en Estados Unidos no se replicará ese modelo.
El rol de la FIFA y el debate por los ingresos
El trasfondo del conflicto está en la distribución de ingresos y gastos. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, proyecta una recaudación cercana a los 11.000 millones de dólares por el torneo.
Sin embargo, gran parte de los costos operativos -seguridad, transporte e infraestructura— recaen sobre las ciudades anfitrionas. Aunque se espera un fuerte impacto económico positivo, algunos funcionarios dudan de que compense la inversión.
Desde organizaciones de aficionados también alzaron la voz. Football Supporters Europe, a través de su director Ronan Evain, advirtió que estos precios “no tienen precedentes” y afectan seriamente la experiencia de los hinchas.
Restricciones, logística y un sistema clave para los hinchas
El tren será fundamental para el acceso al estadio, ya que el estacionamiento en el MetLife se reducirá considerablemente respecto a eventos habituales.
Además, se implementarán medidas excepcionales: durante las horas previas a los partidos, solo los poseedores de entradas podrán acceder a ciertas áreas de Penn Station. El ingreso estará organizado por franjas horarias según el ticket de cada espectador. Incluso, los viajeros habituales podrían verse afectados, ya que no podrán utilizar algunas zonas de la estación en ese período.
El Mundial 2026 promete ser uno de los más costosos de la historia. A los elevados precios de entradas y hoteles, ahora se suma el transporte como un gasto clave.
En ese contexto, crecen los reclamos para que la FIFA intervenga y garantice condiciones más accesibles. Mientras tanto, el debate continúa y deja en evidencia una tensión central: el equilibrio entre negocio y accesibilidad en el mayor evento del fútbol mundial.
