El secretario general de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA), Héctor Ponce, alertó que los bajos niveles de consumo y ventas "afecta a todas las empresas por igual", luego de que la Justicia declare la quiebra de la histórica empresa láctea SanCor. También advirtió que "a las empresas que no puedan competir se les hará muy difícil", en relación a la crisis que atraviesa el sector durante el gobierno de Javier Milei.
"La caída del consumo afecta a todas las empresas por igual. A las empresas que no puedan competir se les hará muy difícil la situación", dijo Ponce en diálogo con El Destape 1070. Horas antes, se conoció que la Justicia decretó la quiebra de la compañía, tras el pedido de la firma de solicitar dicha medida al no poder afrontar las deudas económicas que contraía.
"Estamos preocupados por la situación de la cooperativa Sancor", señaló el dirigente y luego detalló que la empresa tiene 800 trabajadores, aunque en tiempos mejores supo tener 2000. Tras un trayecto crítico marcado por la crisis, la quiebra fue dictada por el juez a cargo del caso, Marcelo Gelcich. "Sancor no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir", admitió Ponce. La cooperativa arrastraba un pasivo cercano a los U$S 120 millones.
Sobre la situación de los trabajdores, el dirigente gremial remarcó: "Pedimos por la continuidad de los trabajadores. Ellos siempre ayudaron a la empresa", remarcó.
Ponce también apuntó contra la conducción de la firma: "Lo que pasó con Sancor fue un mal manejo de la empresa"” y sostuvo que "quienes manejaron Sancor no estuvieron a la altura de las circunstancias”. "Los presidentes de Sancor que generaron estos problemas se fueron a otras empresas", planteó.
Asimismo, indicó que "hay capitales nacionales y extranjeros interesados en Sancor" y se refirió a la situación de otras firmas del sector: "La Suipachense hace años que viene incumpliendo con sus obligaciones".
Producción en caída y tensiones internas
En los últimos años, la situación de SanCor se fue agravando de manera constante. Su nivel de procesamiento de leche cayó con fuerza, pasando de unos 4 millones de litros diarios a menos de 500.000.
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Al mismo tiempo, la empresa impulsó la venta de marcas y el cierre de plantas como estrategia para sostener su funcionamiento, aunque sin lograr revertir la crisis. A esto se sumaron decisiones empresariales y planes de financiamiento que no llegaron a concretarse, lo que terminó profundizando su deterioro.
