En la mañana del viernes 10 de abril, los 25 miembros del directorio del FMI recibieron un mensaje imprevisto de Kristalina Georgieva. Casi sin tiempo de anticipación, se les avisaba que esa misma tarde se iba a tratar el caso argentino. Aún en medio de la guerra que tiene atrapado a Donald Trump, una nueva señal había llegado de Estados Unidos para sostener al gobierno de Javier Milei.
No solo eso. Una hora antes de que el staff del FMI se reuniera para aprobar la segunda revisión del Programa de Facilidades Extendidas que firmó con los libertarios exactamente un año atrás, hubo otra reunión de carácter secreto. En el mismo edificio del FMI de la calle 19 en Washington, se sentaron los representantes del G7 que inclinan la balanza. Ni siquiera calificó como un encuentro informal de los que a veces suceden. Esta vez fue en forma casi clandestina: el director de Estados Unidos cerró con Alemania, Francia, el Reino Unido, Japón y Canadá el apoyo para el peón de la extrema derecha en el fin del mundo. El resto de los directores se enteró más tarde, prueba irrefutable de quién es el que manda.
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Por pedido de Trump, Scott Bessent volvió a jugar para Milei y a imponer los criterios de un préstamo que solo se justifica desde la necesidad de apoyar a un subordinado incondicional, dispuesto a inmolarse por el eje que une a Trump con Benjamin Netanhayu. Los 1000 millones de dólares que recibirá el gobierno argentino conforman el 75% del crédito que aprobó el FMI para Milei. Es mucho menos que el préstamo irregular al que accedió Mauricio Macri, pero el ritmo de entrega es mucho más rápido.
En este punto, todos saben que el gesto es más importante que la cuota. En mayo vencen 800 millones de dólares de intereses que Argentina tiene que pagarle al organismo que es prestamista de última instancia y acreedor privilegiado. Más importante puede ser la garantía del Banco Mundial para que Luis Caputo vuelva a refinanciar la montaña de vencimientos que tiene por delante, herencia de Caputo I, en una ingeniería de costos impredecibles. Montado sobre el boom de endeudamiento privado, el dólar se mantiene a la baja y el gobierno acumula reservas pero la cuenta sigue dando negativo.
Acorralar a la víctima
En el texto que el gobierno y el Fondo difundieron el miércoles 15, queda claro que las joyas de la abuela que Milei está rematando tienen que ir para pagar deuda. Contra lo que afirma el gobierno, la venta de activos del Estado, como Transener o Nucleoeléctrica, no pueden ir destinadas a otra cosa que cumplir con el FMI. La meta de acumulación de reservas es prioridad junto con el superávit fiscal que hoy corre peligro por el derrumbe de la recaudación y solo se sostiene en forma temeraria, por obligaciones que se patean, como los fondos para el PAMI y los subsidios para el transporte.
Con la recaudación en baja desde hace 8 meses, Milei tiene que profundizar el ajuste y promete más motosierra. El aumento de la inflación, admiten en Economía, les permitiría volver a licuar jubilaciones y salarios públicos. El problema es que, en el decisivo tercer año, el esquema de La Libertad Avanza vuelve a hacer agua y el malestar se extiende a parte de sus propios votantes. Por enésima vez, Caputo va a buscar en el exterior el crédito que no tiene en Argentina. ¿Milei tiene una relación simbiótica con su ministro como dijo o duda cada vez más de su palabra?
El IPC de marzo (3,4%), el más alto de los últimos 12 meses, marcó la distancia entre la realidad y los pronósticos del gobierno. Milei y Caputo tuvieron en los primeros tres meses del año (9,4%) casi la misma inflación que habían previsto para todo el año. Hasta el FMI lo reconoce con el ajuste de sus previsiones. Para los burócratas de Washington, en 2026 el crecimiento será menor y la inflación anual será casi el doble (30,4%) de lo que preveían (16,4%).
Las encuestas permiten ver la punta del iceberg, una caída de Milei que se precipita a medida que el deterioro y el maltrato crecen. Una parte de la sociedad se advierte acorralada por el plan de la extrema derecha. Otra se está cansando del verdugueo cotidiano en los ámbitos donde se dirime la vida: el trabajo, el transporte, la atención de la salud, la educación.
El INDEC acaba de confirmar que los salarios registrados del sector privado -la antigua aristocracia obrera- perdieron por sexto mes consecutivo con la inflación y los datos de la secretaría de Trabajo marcan que en el último año 20 de las 24 provincias destruyeron empleo. Parada sobre la riqueza descomunal de Vaca Muerta, Neuquén es la excepción más grande. En medio de su fastidio, el presidente admite que la pobreza está creciendo y pide paciencia.
Para atenuar el impacto de esas cifras, Caputo promete que vienen los mejores 18 meses de las próximas décadas. Pronostica una inflación más baja en abril, jura que los sueldos van a remontar y espera aprovechar el trimestre de oro del agronegocio para acumular reservas.
Adorni, resurrección o renuncia
Hay motivos reales para que las segundas líneas de Karina Milei y Santiago Caputo se enfrenten en público y se acusen unos a otros de dejar caer al gobierno. La pelea interna en lo alto del esquema de Milei se replica hacia abajo y es la que impide resolver la crisis que generó el Adorni gate. “Tendría qué haber renunciado como hizo Francos”, dice un funcionario que se queja del todavía ministro coordinador. Atenta al humor de sus votantes, Patricia Bullrich fue la primera en poner a Adorni en disponibilidad. Lo mismo había hecho con José Luis Espert, aunque el candidato de vínculos con el narco estaba apuntado por Karina y Adorni es una costilla suya. Ya no es un tema interno. Ahora es Comodoro Py el que le está enviando un mensaje a Milei: con una repentina vocación por investigar a LLA, la familia judicial reclama la jefatura de gabinete para sus sponsors.
Milei no puede herir a su hermana, que es la que está a cargo del gobierno. Pero tampoco es capaz de prescindir del asesor estrella. En el gobierno admiten que el viernes 10 Milei y Caputo volvieron a estar reunidos durante todo el día en Olivos en busca de encontrar una salida para la crisis que se espiralizó con Adorni. De ese encuentro, opinan algunos, surgió la resurrección de Adorni que vuelve a hacer chistes y se prepara para ir con acusaciones al Congreso en 10 días.
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Como pocas veces, la grieta entre ganadores y perdedores se profundiza. Pasa incluso en las altas esferas del poder económico. Hay ganadores que están eufóricos como Mariano Bosh, el CEO de Adecoagro que viene de hacer el negocio del año:la compra de Profertil, la planta de fertilizantes que YPF remató en diciembre pasado y hoy cuesta muchísimo más. Según la Fundación Mediterránea, en el primer trimestre del año la urea -que produce Profertil de manera monopólica- aumentó en un 75% su cotización mundial -20 % más que el petróleo- y 54% en Argentina. Como parte de una reconversión general, Bosh acaba de asumir como CEO de Profertil, la nueva joya de la compañía. Sin semejante margen, Federico Braun también es optimista: las exportaciones de sus frigoríficos le permiten compensar la caída del consumo interno. Hay algo más fuerte: quienes lo conocen dicen que Braun es capaz de perder con tal de que el peronismo no vuelva al poder.
No todos están contentos con Milei. Una crónica publicada en La Nación sobre la cumbre de la Cámara de Comercio Argentino Estadounidense dio cuenta de que las empresas de consumo masivo hoy reconocen pérdidas sólo comparables a las de 2001. El dato coincide con la trastienda del Círculo Rojo.
Pagani y Rocca miran a 2027
Golpeado por el derrumbe del consumo interno, las importaciones y el dólar planchado, Luis Pagani se queja en las reuniones empresarias y dice que el negocio de la exportación cada vez le rinde menos para suplir lo que pierde en el mercado local. Eso pese a que Fernando Savore, de la Federación de Almaceneros, denuncia que Arcor remarcó el último mes sus precios un 10%. El dueño de la multinacional alimenticia se vuelca cada vez más al agronegocio y quienes lo frecuentan dicen que tiene nostalgias de algún candidato del PRO. En eso coincide con Paolo Rocca, aunque el CEO de Techint considera a Bullrich como una figura de recambio si Milei se queda sin nafta y vuelve al sector privado como admitió en su discurso de cierre en Amcham. Rocca sabe que con Milei no tiene retorno y apunta en privado contra Marcos Bulgheroni: dice que el heredero de Pan American Energy le entregó su cabeza a los Milei en una reunión en la que se habló de la licitación que Techint perdió contra los indios de Welspun. La historia no terminó: todavía queda pendiente la construcción del gasoducto y Techint compite asociado con la constructora que Marcelo Mindlin le compró a Angelo Calcaterra durante el macrismo.
El conurbano no entra en Añelo
Todo un símbolo, la foto de Karina Milei con Adorni muestra tanto el respaldo a su protegido como el lugar al que tiene que viajar la cúpula libertaria para sentirse a gusto, a 1200 kilómetros de la Casa Rosada y en uno de los pocos sitios donde las virtudes de la economía que vende el gobierno se pueden palpar. Aunque nadie discute entre la dirigencia la importancia de Vaca Muerta, dos países están chocando. “El conurbano no entra en Añelo”, dice el sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga. El director del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) repite que cada semana se suman 10 familias al comedor que tiene en Quilmes y se muestra sorprendido por los niveles de tristeza y bronca que advierte entre los habitantes del Gran Buenos Aires.
Sin voceros calificados y con la palabra del presidente que pierde autoridad, al oficialismo lo explican y justifican actores que están antes y después de Milei. Creador de la tablita de Jose Alfredo Martinez de Hoz durante la última dictadura militar, el tucumano Ricardo Arriazu describió a su manera la ruina del conurbano y el despegue de las provincias que concentran recursos naturales que, tras la ley de glaciares, los gobernadores disponen en detrimento de la Nación. Durante un encuentro empresario el jueves pasado, Arriazu apuntó a la elección de 2027 en el Gran Buenos Aires y puso en contexto la frase que el presidente repite como un mantra: dijo que el récord que festeja Milei incluye turismo, viajes y venta de autos y motos, en gran medida importados. “Por eso la gente piensa que el récord de consumo es un chiste”, dijo.
Habitantes de otro mundo, los incondicionales de Milei están convencidos de que el apoyo social al rumbo libertario es irreversible. Es lo que dijo Caputo en su conversación en Washington con Jason Marczak, directivo del Atlantic Council: el gobierno no se va a mover “un centímetro” de su plan, la sociedad argentina cambió y no va a “votar por volver al infierno”.
El presagio de la tormenta
Zarazaga, uno de los que dudan sobre la licencia social del plan motosierra, advierte por el crecimiento del hambre y la desocupación en los barrios. El director del CIAS sostiene que el fin del programa Volver al Trabajo que decidió el gobierno tiene múltiples incidencias. Una de ellas será en las estadísticas oficiales porque los 900 mil beneficiarios que hasta ahora cobraban 78 mil pesos eran considerados ocupados y ahora van a pasar, en su mayoría, a engrosar el número de desempleo que ya viene creciendo fuerte. Aún con la importancia que tienen, las estadísticas oficiales no pueden describir con precisión el cuadro de la Argentina actual. Lo mismo pasa con monotributistas que figuran como ocupados aún cuando llevan meses sin emitir una factura.
Desde Florencio Varela, el abogado y referente comunitario Jose Luis Calegari describe las nuevas caras del malhumor y advierte por un combo cada vez más espeso: el agotamiento de la economía de plataformas que rinde cada vez menos con el aumento de la demanda alimentaria y un sistema de salud que sufre el ajuste del Plan Remediar y está desbordado. “La gente más pobre va presagiando la tormenta”, dice Calegari, con 32 años como miembro del Centro de Participación Popular Monseñor Angelelli de Villa Argentina, en Varela. Si Milei hasta ahora se beneficia por el operativo contención de gobernadores e intendentes, eso también puede tener un límite ante el avance creciente del narcomenudeo. “En Florencio Varela en la última elección, casi el 50% del padrón no votó, votó en blanco o anuló el voto. O sea, los viejos intendentes hegemónicos del conurbano hoy gobiernan con una porción del padrón, 3 de cada 10. Hoy los intendentes no controlan las periferias del conurbano”, advierte Calegari, que integra en Varela una red de 40 casas comunitarias, una radio y una agencia de noticias. Se trata de mundos irreconciliables. A años luz de ese universo, Milei grita en el Centro de Convenciones sobre el mástil al que está aferrado.
