Julio Iglesias fue denunciado por abuso sexual por dos de sus ex empleadas domésticas, quienes trabajaron en las viviendas de República Dominicana y Bahamas del cantante español. Las acusaciones contra Iglesias incluyen también maltrato laboral y trata de personas.
Las denuncias fueron presentadas ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España y cuentan con el acompañamiento internacional de la organización Women’s Link Worldwide. La identidad de las denunciantes está siendo protegida por la Justicia.
En la presentación también se señala a encargadas de las propiedades, quienes habrían actuado como “colaboradoras” en los hechos. Los episodios habrían ocurrido entre enero y octubre del 2021 en las mansiones del artista en el Caribe. Aunque presuntamente ocurrieron fuera de España, la nacionalidad de Iglesias habilita la competencia de la justicia de ese país.
Qué se sabe de las denuncias contra Julio Iglesias por abuso sexual
Los hechos denunciados podrían encuadrar en delitos de “trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre” y delitos "contra la libertad y la indemnidad sexual”, entre los cuales se destacarían el acoso y la agresión sexual. Además se mencionan lesiones y vulneraciones a los derechos laborales, por la imposición de condiciones de trabajo totalmente abusivas.
Las denuncias tomaron relevancia pública durante la jornada del martes, por la publicación de una investigación conjunta de ElDiario.es y Univisión Noticias. Se trata de un trabajo periodístico de tres años, que incluyó la recopilación de testimonios y de documentación que respalda los hechos denunciados.
Los mencionados medios de comunicación expresaron que en distintas oportunidades intentaron comunicarse con Julio Iglesias para obtener su versión de los hechos, pero nunca tuvieron respuesta. Respecto a las "colaboradoras", una se negó a responder preguntas y otra se limitó a contestar que no tiene “nada que decir”.
Las acciones implementadas para preservar a las víctimas
Según la información que brindaron los medios mencionados, las denunciantes contaron situaciones de acoso sexual y maltrato psicológico que sufrieron desde la entrevista laboral hasta el final de la relación de trabajo. Ellas remarcaron que la denuncia está hecha para obtener justicia, tanto para ellas como para otras mujeres que no se animan todavía a hablar.
Por tratarse de una situación de “especial vulnerabilidad socioeconómica”, las abogadas de las denunciantes le solicitaron a la Fiscalía la protección de la identidad, ya que las víctimas expresaron temer por su integridad, privacidad y estabilidad emocional. Por tal motivo es que en las publicaciones periodísticas se las menciona con los nombres ficticios de Rebeca y Laura.
Rebeca expresó públicamente que espera que “lo que ocurría allí no quede impune”. Laura sostuvo que su testimonio busca alentar a otras víctimas a denunciar: “Entramos a trabajar dignamente y no merecíamos ningún tipo de maltrato”.
