Una niña de 10 años murió por hantavirus en el partido de General Belgrano, provincia de Buenos Aires. El hecho generó conmoción y reactivó el alerta sanitaria regional: se trata del cuarto fallecimiento confirmado en territorio bonaerense durante 2026; mientras que a nivel nacional se suma a los ya 77 casos registrados el año pasado, de los cuales 23 fallecieron.
El Gobierno Municipal de General Belgrano confirmó oficialmente la causa del deceso por hantavirus de la niña que residía en el paraje rural Chas. En tanto, se comunicó la activación de protocolos epidemiológicos para contener el foco.
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En un comunicado, las autoridades expresaron: “Con profundo dolor y tristeza, acompañamos a la familia de Mía Rodríguez, niña de 10 años, ante la irreparable pérdida que enluta a toda nuestra comunidad. No hay palabras suficientes frente a una tragedia de esta magnitud”. Asimismo, se informó que el diagnóstico fue corroborado en articulación con las autoridades sanitarias provinciales y los registros del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA).
En consecuencia, el municipio desplegó tareas de desmalezamiento, fumigación y desratización en las zonas indicadas por los protocolos sanitarios. Estas acciones se complementan con vigilancia activa y seguimiento epidemiológico de los contactos cercanos de la niña fallecida, como parte de un bloqueo sanitario destinado a impedir nuevos contagios.
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La situación epidemiológica por el Hantavirus
El caso de General Belgrano se suma a otras muertes recientes en la provincia: un hombre de 33 años en Mar del Plata, un adolescente de 14 años en San Andrés de Giles y un hombre de 59 años en Chacabuco. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional, durante 2025 se notificaron 77 casos confirmados de hantavirus en Argentina, de los cuales 23 fallecieron, lo que representa una letalidad del 29,8%.
Según el Ministerio de Salud de la Nación, los casos muestran una marcada estacionalidad, concentrándose entre septiembre y abril, con un pico habitual entre noviembre y enero. En la temporada 2025–2026, la letalidad cercana al 28% y 30% es más alta que en varias temporadas previas, lo que preocupa a las autoridades sanitarias. Una de las hipótesis en análisis es la subnotificación de cuadros leves, lo que sobrerrepresentaría los casos graves en las estadísticas actuales.
Transmisión y prevención del hantavirus
El hantavirus es una enfermedad zoonótica viral causada por el género Orthohantavirus. Se transmite principalmente por la inhalación de aerosoles que contienen partículas virales provenientes de heces, orina o saliva de roedores silvestres. Esta vía de contagio suele presentarse en ambientes rurales cerrados, especialmente durante tareas de limpieza.
En Argentina, la forma clínica más frecuente es el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), que inicia con fiebre y síntomas generales, seguido de dificultad respiratoria e hipotensión, con una letalidad que oscila entre el 10% y el 32% según la región y el año.
Las autoridades sanitarias recomiendan medidas preventivas como evitar el contacto con roedores y sus nidos, sellar posibles ingresos a las viviendas, ventilar ambientes cerrados durante al menos 30 minutos antes de la limpieza, utilizar barbijo N°95 en sectores de riesgo y desinfectar superficies con soluciones de cloro. Además, se aconseja mantener el hogar ordenado, cortar el pasto, ubicar depósitos de leña y huertas lejos de las viviendas y reforzar la higiene en campamentos.
De acuerdo con datos oficiales difundidos por el Ministerio de Salud de la Nación, la letalidad observada en 2025 superó el promedio de los años previos, con mayor concentración de infecciones entre noviembre y enero. En este contexto, las autoridades remarcan que no existe vacuna ni tratamiento antiviral específico, por lo que la prevención y el saneamiento ambiental son las principales herramientas para reducir el riesgo de contagio.
