La desinversión y paralización de la obra pública forman parte de los pilares del ajuste fiscal que lleva adelante el gobierno de Javier Milei. La Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) seccional de Jujuy encendió las alarmas ante la compleja situación que atraviesa una obra vial sobre la Ruta Nacional 34, que podría derivar en la pérdida de empleo para 200 trabajadores.
El secretario general de la UOCRA provincial, Ramón Neyra, advirtió que el proyecto presenta serias dificultades debido a la falta de pago a la empresa encargada de ejecutar los trabajos: actualmente se adeudan entre cinco y seis certificaciones, lo que impacta de manera directa en el avance de la obra.
En esa línea, el dirigente indicó que la cantidad de trabajadores en la obra financiada por el Estado Nacional se redujo considerablemente en los últimos meses. Mientras que en el momento de mayor actividad se registraban alrededor de 380 obreros, en la actualidad la cifra cayó a 200. "La empresa no está cobrando y no cuenta con los recursos necesarios para sostener el nivel de actividad", afirmó Neyra en declaraciones para El Tribuno de Jujuy.
El panorama, lejos de mejorar, podría agravarse en el corto plazo. Desde la empresa anticiparon que, si en un plazo estimado de entre 30 y 40 días no se regulariza la deuda, será muy difícil sostener los puestos laborales que aún se mantienen. "Estamos hablando de unas 200 familias que podrían quedarse sin su fuente de ingreso si no hay una solución inmediata", remarcó el titular del gremio.
Si bien hasta el momento los salarios se vienen abonando con normalidad, el referente sindical reconoció que esa situación no podrá sostenerse en el tiempo sin la llegada de fondos. "Por ahora están cumpliendo, pero si esto continúa así, inevitablemente van a comenzar los recortes", alertó. Desde el sindicato de la construcción iniciaron gestiones ante autoridades provinciales y nacionales con el objetivo de destrabar el conflicto.
Este panorama en la provincia no es un caso aislado, sino el reflejo de un freno generalizado que golpea al Norte Grande y al resto del país. La decisión del gobierno de Milei de paralizar casi la totalidad de la obra pública nacional, bajo la premisa del "déficit cero", cortó la cadena de pagos y dejado a cientos de proyectos a la deriva.
En lo que va de la actual administración se perdieron 62.300 puestos de trabajo en la construcción, uno de los sectores más dinámicos y con mayor efecto multiplicador. Así, el superávit que exhibe el Gobierno aparece cada vez más asociado a la contracción de la inversión y no a una mejora estructural de los ingresos o la eficiencia del gasto.
El superávit de Milei se apoya en la obra pública paralizada
El Estado “ahorró” 116 billones de pesos constantes desde el inicio de la actual gestión y la mayor parte corresponde al abandono de la obra pública (-28,1 billones). Este recorte implica, en concreto, la paralización de proyectos de obras viales, redes de agua, hospitales, escuelas y viviendas, afectando directamente la competitividad y la actividad económica en todo el país.
En detalle, el acumulado de la gestión Milei, el 78% del superávit primario se explica por el desplome del gasto de capital: obra pública paralizada, con caídas de entre 80% y 100% en programas de infraestructura vial, hídrica y saneamiento. “No es ajuste eficiente, es licuación del stock de capital público”, señaló al respecto un informe presentado por el Instituto Argentina Grande (IAG).
El resultado fiscal más reciente corresponde a febrero de 2026 y confirma el patrón: superávit primario de $1,41 billones que, tras pagar $1,27 billones de intereses de deuda, deja un resultado financiero residual de apenas $144.421 millones, es decir, “el 90% del superávit primario se va en servicios de deuda”, alertaron. Los ingresos cayeron 8,9% real interanual y el gasto primario 7,1%, ambos descontada la inflación.
Por su parte, los datos de recaudación ya permiten anticipar la dinámica de marzo: los ingresos tributarios continúan a la baja, lo que refuerza la idea de que el superávit se sostiene principalmente por ajuste. La recaudación total en marzo cayó 9,5% en términos reales contra el mismo mes de 2023 y se trató del octavo mes consecutivo de caída interanual del indicador. De ese modo se ubicó en los niveles más bajos de las últimas décadas. El acumulado del primer trimestre (enero-marzo) fue el más bajo desde 2010, es decir, en 15 años.
