En un contexto donde los estímulos abundan y las crisis sociales crecen, cada vez más personas buscan herramientas para reducir el estrés y mejorar su bienestar. Es ahí donde entra en juego la música, especialmente la musicoterapia, una disciplina que ocupa hoy un rol importantísimo dentro de la salud.
En las últimas décadas, las neurociencias demostraron que la música activa múltiples áreas del cerebro al mismo tiempo. Esto no solo genera placer, sino que también impacta en funciones cognitivas, emocionales y físicas. Por eso, cada vez más especialistas la incorporan como parte de tratamientos terapéuticos.
Qué es la musicoterapia y para qué sirve
La musicoterapia es una disciplina que utiliza la música con objetivos terapéuticos concretos. Su funcionamiento se basa en la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro de reorganizarse y crear nuevas conexiones neuronales.
Esto permite que, a través de intervenciones específicas, se puedan estimular distintas áreas: cognitivas, emocionales, sociales, motoras y comunicacionales. En este sentido, no se trata solo de escuchar música, sino de participar activamente, cantando, improvisando o trabajando con canciones que tienen un significado especial.
La música, además, activa simultáneamente regiones vinculadas al movimiento, la memoria y las emociones. A esto se suma la liberación de dopamina, lo que genera sensaciones de bienestar y refuerza la motivación durante los tratamientos.
Los beneficios de la musicoterapia en la salud
Los beneficios de la musicoterapia son cada vez más amplios, especialmente en neurología y salud mental. Entre sus principales beneficios se destacan, por ejemplo, la mejora del lenguaje, y es que, el canto terapéutico permite recuperar la comunicación en personas con trastornos como la afasia.
Asimismo, la musicoterapia estimula la cognición, al fortalece la memoria, la atención y la capacidad de tomar decisiones. En esta línea, ayuda a la recuperación motora, gracias a que el ritmo funciona como guía para mejorar la coordinación y la marcha. Por último, regula las emociones, ya que ayuda a reducir el estrés, la ansiedad y facilita la expresión.
En este sentido, uno de los recursos más efectivos es el canto. Diversos estudios demostraron que puede mejorar la función respiratoria, estimular la memoria en pacientes con demencia, fortalecer el sistema inmunológico y favorecer la autoestima, especialmente en contextos grupales.
Daniela Arévalo, musicoterapeuta del Equipo de Musicoterapia de INECO y Coordinadora del área de Musicoterapia Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, expresa al respecto de la musicoterapia: "La música no es solo un estímulo auditivo; es una experiencia multisensorial que activa múltiples áreas del cerebro de forma simultánea. Escuchar y, especialmente, crear música activa la corteza auditiva, motora y cerebelosa, mientras que la memoria y las emociones se encienden a través del sistema de recompensa, que libera dopamina y genera sensaciones de placer y bienestar", cierra.
