El mate admite cada vez más variantes, desde hierbas aromáticas hasta cáscaras de cítricos. Sin embargo, uno de los ingredientes que más adeptos ganó en los últimos años es el jengibre, una raíz que no solo aporta un toque fresco y ligeramente picante, sino que también ayuda a realzar el sabor de la yerba sin necesidad de agregar azúcar.
El secreto está en utilizar una pequeña cantidad. Con apenas unas láminas finas de jengibre fresco o una pizca de jengibre rallado alcanza para transformar el perfil de la infusión. El resultado es un mate con un aroma más intenso y un sabor equilibrado, con notas cítricas que combinan muy bien con el amargor característico de la yerba.
Cómo agregar jengibre al mate
Existen varias formas sencillas de incorporarlo:
- Colocar dos o tres rodajas finas de jengibre fresco dentro del termo antes de agregar el agua caliente.
- Añadir una pequeña cantidad de jengibre rallado directamente sobre la yerba.
- Usar una pizca de jengibre en polvo, sin excederse para que el sabor no resulte demasiado intenso.
Muchos aficionados también lo combinan con cáscara de limón, naranja, menta o canela para conseguir una infusión todavía más aromática. El jengibre contiene compuestos naturales, como el gingerol, responsables de su característico sabor entre picante y cítrico. Al infusionarse con el agua caliente libera esos aceites esenciales, que aportan frescura y complejidad al mate, especialmente cuando la yerba empieza a perder intensidad después de varias cebadas.
Un extra para la salud
Además de modificar el sabor, el jengibre es reconocido por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Diversas investigaciones indican que puede contribuir a aliviar molestias digestivas y náuseas, además de ofrecer un efecto reconfortante en épocas de bajas temperaturas. Sin embargo, no reemplaza tratamientos médicos y las personas embarazadas o quienes toman anticoagulantes deberían consultar con un profesional de la salud antes de consumirlo de manera habitual.
