A menos de dos meses para el comienzo de la competencia, la FIFA continúa analizando alternativas en las últimas semanas para garantizar el normal desarrollo del Mundial 2026 en Estados Unidos, Canadá y México, en un contexto marcado por las violentas políticas migratorias de la gestión de Donald Trump. En ese marco, surgió la posibilidad de que Gianni Infantino, presidente del organismo que regula el fútbol a nivel internacional, solicite directamente al mandatario norteamericano una suspensión total sobre las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) durante los 39 días que durará el torneo.
La propuesta fue discutida internamente por ejecutivos del ente con sede en Zúrich, Suiza, quienes inicialmente plantearon limitar la actividad del ICE enlas inmediaciones de los estadios ubicados en las once ciudades anfitrionas dentro de Estados Unidos. Sin embargo, con el avance de las conversaciones, la idea se amplió hacia una moratoria más abarcativa que incluya a las ciudades en general. Dado que los seleccionados se instalarán en diferentes estados, la conclusión a la que arribaron algunos dirigentes fue que la única forma de evitar complicaciones sería solicitar una paralización total de las redadas durante todo el certamen.
La relación Infantino-Trump, clave en la negociación por la intervención del ICE durante el Mundial
Infantino manifestó a la alta dirección de la FIFA que estaba dispuesto a considerar esta alternativa e incluso a gestionar personalmente el pedido ante Trump. No obstante, hasta el momento no está claro si ya se realizó la solicitud ni si la Casa Blanca estaría dispuesta a evaluar una iniciativa de este tipo vinculada a su política interna.
El vínculo entre Infantino y Trump aparece como un elemento central en este escenario: el dirigente suizo asistió a su mitín previo a la investidura con una corbata roja, participó de la ceremonia de asunción y mantuvo varias reuniones en el Despacho Oval, además de estar presente en encuentros de la Junta de Paz. La FIFA también inauguró una oficina en la Torre Trump de Nueva York y le otorgó al presidente estadounidense el primer Premio de la Paz de la organización en diciembre durante el sorteo de la fase de grupos del Mundial.
Esa cercanía llevó a algunos directivos a considerar que Infantino podría utilizar su relación personal como una herramienta para negociar ajustes en la política migratoria durante el Mundial. Incluso, se evaluó la posibilidad de impulsar un anuncio conjunto entre la FIFA y la Casa Blanca sobre una eventual suspensión de las detenciones del ICE, bajo el lema habitual del suizo-italiano "La FIFA une al mundo". Aún así, no existe certeza sobre cómo reaccionaría el gobierno estadounidense ante una propuesta de ese tipo, especialmente teniendo en cuenta que la política de deportaciones masivas fue uno de los ejes de campaña de Trump.
Desde su regreso al poder en enero de 2025, el mandatario buscó avanzar con esa promesa mediante operativos intensivos del ICE en distintas ciudades del país. Estas acciones derivaron en enfrentamientos con manifestantes y en episodios de violencia, como los ocurridos en Minnesota, donde Renee Good y Alex Pretti murieron en distintos operativos. De acuerdo con datos citados por The Washington Post, en las seis semanas posteriores al asesinato de Pretti el 24 de enero, se registraron alrededor de 1.000 arrestos diarios, y el 42% de las personas detenidas no tenía antecedentes penales.
Las dudas sobre el rol del ICE durante el Mundial se instalaron desde entonces. El director interino del organismo, Todd Lyons, sostuvo previamente que su agencia tendría un papel clave en la seguridad del torneo, centrado en investigaciones vinculadas al Departamento de Seguridad Nacional. No obstante, sindicatos y miembros del Congreso expresaron preocupación por la posibilidad de que esas tareas se extiendan a redadas migratorias en zonas cercanas a los estadios.
A su vez, la FIFA ya había recibido advertencias vinculadas a este tema durante el Mundial de Clubes del verano pasado, cuando surgieron denuncias sobre presuntas violaciones de derechos humanos y reportes de presencia de agentes de ICE y de Aduanas y Protección Fronteriza en los estadios. En respuesta, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional negó que se hubieran llevado a cabo operativos de control y calificó las versiones como «otro caso de alarmismo».
De acuerdo con fuentes citadas, en aquella oportunidad la FIFA habría alcanzado un acuerdo discreto con la Casa Blanca para evitar redadas o intervenciones policiales proactivas en las cercanías de las sedes durante el torneo. Ese antecedente es considerado dentro del organismo como un posible punto de partida para nuevas negociaciones de cara al Mundial 2026.
Las políticas migratorias también impactaron en otros aspectos organizativos del torneo, como el sistema de visados: Infantino aseguró en reiteradas ocasiones que el Mundial será el más inclusivo de la historia, pero cuatro países participantes enfrentan restricciones de viaje que limitan la presencia de sus aficionados. En otros casos, como Argelia y Cabo Verde, se exige el depósito de hasta 15.000 dólares como garantía para obtener una visa de turista. Ante consultas sobre este tema, un portavoz del Departamento de Estado afirmó que "las normas, las políticas y los procedimientos para la tramitación de visados se establecen en Washington, D.C.", y agregó que mantendrían una "firme colaboración" con la FIFA.
En febrero, luego de las críticas generadas por los hechos en Minnesota, Trump indicó que había ordenado la retirada de 700 agentes involucrados en esos operativos y señaló que su administración podría adoptar un enfoque "más suave", aunque aclaró que seguirían siendo "duros" en materia migratoria. Pese a esas declaraciones, no hay indicios concretos sobre una posible reducción de la actividad del ICE durante el Mundial.
Consultado sobre el tema, el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, evitó responder de manera directa aunque destacó: "Gracias al liderazgo del presidente Trump, la Copa Mundial de la FIFA 2026 será uno de los eventos más grandes y espectaculares de la historia de la humanidad, aquí mismo en los Estados Unidos de América. Este evento generará miles de millones de dólares en impacto económico y creará cientos de miles de empleos en nuestro país. El presidente está enfocado en hacer de esta la mejor Copa Mundial de la historia, garantizando al mismo tiempo que sea la más segura de todos los tiempos".
Por su parte, Andrew Giuliani, director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, señaló que el mandatario le pidió "garantizar una Copa Mundial segura" y que se trabaja en coordinación con autoridades federales, estatales y locales para apoyar a las ciudades anfitrionas de los 78 partidos que se disputarán en Estados Unidos. En este escenario, la posible intervención de Infantino ante Trump y la respuesta del gobierno estadounidense continúan siendo una incógnita.
