El modelo es la precarización: con la informalidad laboral en 43%, avanza la renta privada

Durante el cuarto trimestre del 2025, cayó la participación de los trabajadores en la generación de los ingresos, mientras que el sector privado avanzó sostenido por la intermediación financiera y las exportaciones agropecuarias. Se consolida una estructura de precarización laboral. 

15 de abril, 2026 | 18.22

Al cierre del año pasado, la administración Milei acentuó la caída de la participación de los trabajadores en la generación de los ingresos, al mismo tiempo en que se registró un avance de la rentabilidad del sector privado, empujado por la actividad financiera y las exportaciones agropecuarias. La última parte del año coincidió con el fenomenal negocio para un puñado de cerealeras que pudieron vender soja con retenciones cero ante las urgencias financieras del Ministerio de Economía.

La marca de agua para el programa económico de La Libertad Avanza es la informalidad laboral que se ubicó en el 43% del total de los trabajadores. La actividad económica solo potenció la concentración de riqueza de un puñado de sectores con prácticamente nula creación de empleo, salvo para los no asalariados que crecieron el 1,6% para el cuarto trimestre y un 3,7 en todo el año.

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El modelo es la precarización

En el cuarto trimestre de 2025, la remuneración al trabajo asalariado aumentó un 32,5% respecto al mismo período de 2024. En términos del valor agregado bruto medido a precios básicos, su participación representó el 44,4% y registró un descenso de 0,97 puntos porcentuales respecto del cuarto trimestre de 2024, un período económico especialmente malo.

Por el lado del resultado del sector privado, la participación del excedente de explotación bruto alcanzó un 42,1% del valor agregado bruto, con un incremento de 0,36 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre del año anterior. “Este incremento se debió a las subas en “Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler” (1,65 puntos); Intermediación financiera (0,99 puntos) y Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (0,88 puntos), entre otros.

La mejora de la ecuación económica para el sector privado –que en el caso del sector agroexportador contó con la ayuda de Luis Caputo que estableció una baja temporal de retenciones por 72 horas que redundó en una transferencia de ingresos cercana a los 1700 millones de pesos- tuvo su contrapartida en la generación de empleo, nula para el caso de los registrados y un avance del 3,7% para los no asalariados.

La situación económica vinculada al mercado interno se mostró tan compleja, que, a diferencia de otros trimestres, en el último tramo del año pasado hubo un descenso de las horas trabajadas ya sea para el caso de los registrados como no registrados.

“En este trimestre se observa un descenso de 1,8% en las horas trabajadas respecto al mismo trimestre de 2024. Las horas de los asalariados disminuyeron 2,7% y las de los no asalariados aumentaron 0,9%. En el caso de los registrados, la caída de las horas trabajadas fue de 3,2% mientras que las horas correspondientes a los no registrados tuvieron una variación negativa de 1,7%”, indicaron desde el Indec.

Durante 2025, hubo un avance del PBI pero sostenido por sectores que no generaron empleo. El objetivo de la administración Milei es aplicar una reforma laboral sobre una estructura del mundo del trabajo ya flexibilizada y precarizada. Como dice el investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA – Autónoma, Luis Campos, “si el patrón de crecimiento económico se orienta a actividades que no demandan mucha fuerza de trabajo, la suba de la informalidad no es una patología, es el resultado esperable”.

La informalidad laboral llegó para todos

En los últimos dos años, los trabajadores informales pasaron del 41,4% al 43% del total de ocupados. La suba se explicó por el crecimiento de los cuentapropistas y de las personas con menos calificación y nivel educativo. A su vez, quienes realizan tareas por cuenta propia en la informalidad pasaron del 14,1% al 15,7% del total de ocupados en solo dos años. “Si el desempleo no subió más fue gracias a ello. No es el mercado el que demanda esas tareas, son los trabajadores que están obligados a hacer algo”, explicó Campos.

El aumento de la informalidad fue muy importante entre los trabajadores con menos nivel educativo (secundario completo o incompleto), que representaron casi el 80% de los informales.

En las mujeres jóvenes (hasta 29 años) la informalidad llegó a casi el 60% del total de ocupadas, mientras que en los varones de la misma edad se ubicó en el 55,7%.

“Para los jóvenes (y no tanto), la informalidad es la forma más habitual de insertarse en el mercado laboral. Sin embargo, quienes explican el crecimiento de la informalidad en estos dos años son los trabajadores de entre 30 y 64 años. El mercado laboral se está precarizando para todas las franjas de edad, no solo para los jóvenes”, agregó Campos.

La precarización incide en los niveles de ingresos. Los sueldos de los ocupados informales son un 44,7% más bajo que el de los formales (cobran un poco más de la mitad). “Una de las promesas de la ley bases fue que iba a facilitar la creación de empleo y la formalización del existente. En realidad, lo único que hizo fue generar incentivos para el crecimiento de la informalidad, sobre todo en sectores de baja productividad”, concluyó Campos.

La desocupación encubierta

De acuerdo a un trabajo del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), coordinado por el economista Claudio Lozano, la tasa de desocupación ampliada (que incluye a los subocupados que buscan de manera activa otro trabajo) se ubicó al cierre del año pasado en el 15,3%. La presión total sobre el mercado de trabajo llega al 24%.

“La caída del consumo le pone límites a la salida laboral que ofrecían los servicios de bajos ingresos. Por lo tanto, al cuadro de alta precariedad e informalidad existente, se incrementan los casos de pérdida directa de puestos. Esto refuerza el círculo recesivo, ya que menos empleo deprimen el consumo y retroalimentan la caída de actividad en comercio, industria y construcción”, puede leerse en el informe Del éxito del “verano legislativo” al deterioro del consenso social, publicado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).

Si a la desocupación abierta (7,5%) se le suma la subocupación demandante, es decir, personas que trabajan menos de 35 horas semanales y buscan activamente otra ocupación, “se obtiene una tasa de desocupación ampliada del 15,3%”, agregó el documento. Esta sería la “verdadera” tasa de desocupación en el país, lo que representaría una suba de 1,3 puntos porcentuales respecto a 2024 y casi 3 puntos en relación al mismo período de 2023.