El beneficio oculto de tener una mascota en la tercera edad, según la ciencia

Se comprobó científicamente por qué el tener una mascota a partir de la tercera edad es beneficioso.

15 de abril, 2026 | 19.39

En la vejez, uno de los desafíos que no tiene que ver con la salud física, sino emocional, es la soledad. La reducción de la vida social, los cambios en la rutina y la ausencia de vínculos cercanos pueden afectar el ánimo. En este sentido, estudios científicos comenzar a indagar alrededor del rol que pueden tener las mascotas en la vida a partir de la tercera edad.

Lejos de ser solo una compañía, distintos estudios sostienen que convivir con animales puede generar efectos concretos en el bienestar general. Investigaciones dedicadas al vínculo entre humanos y animales señalan que esta relación puede influir tanto en el estado emocional como en los hábitos diarios, aportando estabilidad en una etapa donde muchas rutinas se desdibujan.

Qué dicen los estudios sobre los beneficios de una mascota en la tercera edad

Uno de los datos más llamativos proviene de una investigación que siguió a millones de adultos durante más de una década. Allí se detectó que quienes vivían solos pero tenían un perro presentaban menores probabilidades de sufrir problemas cardíacos. Incluso, el riesgo de muerte por este tipo de enfermedades también resultó significativamente más bajo en comparación con quienes no tenían mascotas.

Tener mascotas en la tercera edad tiene diferentes beneficios.

Sin embargo, los beneficios no se limitan a la salud física, sino que en términos emocionales, las mascotas pueden funcionar como un sostén frente a sentimientos de aislamiento. Su presencia constante, sumada al vínculo afectivo que se construye, puede ayudar a mejorar el ánimo y reducir el estrés.

Otro gran punto a favor es que las mascotas implican responsabilidades y una rutina. Tener que alimentarlas, cuidarlas o dedicarles tiempo arma una estructura en el día a día que resulta especialmente valiosa en la vejez.

Asimismo, los estudios indagaron en cómo las mascotas, en especial los perros, pueden facilitar las interacciones entre adultos mayores, logrando que ya no se sientan tan solos. Para muchos de ellos, un paseo puede convertirse en una oportunidad para conversar con otras personas, entablar nuevas amistades, o, simplemente, apaciguar el sentimiento de soledad que suele estar presente en la tercera edad.

Ya sea un gato o un perro, los beneficios de tener una mascota a partir de la tercera edad son muchos. Especialmente para aquellos que se han jubilado, el tener la compañía de una mascota es la manera perfecta para tener un día a día mucho más alegre y menos monótono.