La explosión de deuda entre repartidores de apps: préstamos asfixiantes y tasas de hasta 700%

Las plataformas de delivery ofrecen financiamiento a sus propios repartidores, que quedan vinculados a créditos para sostener su actividad. El saldo promedio de deuda de trabajadores independientes de la economía gig ronda los $900.000.

11 de julio, 2026 | 14.32

En un escenario económico marcado por la desregulación y la caída del poder adquisitivo, el ecosistema de las aplicaciones de delivery mutó a un prestamista de última instancia para los propios trabajadores. El crecimiento de los créditos otorgados por las mismas plataformas a sus repartidores refleja una nueva faceta de la precarización laboral: el trabajador ya no solo aporta su fuerza de trabajo y sus herramientas, sino que también pasa a endeudarse con el algoritmo que administra sus ingresos.

La situación fue denunciada con dureza por los representantes gremiales del sector, quienes ven en este modelo un ciclo de dependencia difícil de romper. Belén D'Ambrosio, secretaria general de Sitrarepa, señaló en una entrevista concedida al diario Clarín, que este mecanismo refuerza la explotación: "Tenemos situaciones de compañeros que extienden su jornada laboral para devolver los préstamos". Según la dirigente, el acceso no es universal ni solidario, sino que son créditos selectivos para quienes trabajan muchas horas para las apps.

En este sentido, D'Ambrosio fue contundente al revelar el nivel de intereses que enfrentan los trabajadores en la calle: "Las tasas pueden llegar al 700% anual". En un contexto donde la gestión de Javier Milei promueve la mínima intervención estatal, esta falta de marcos regulatorios deja a miles de jóvenes —el 70% de los deudores tiene menos de 40 años— a merced de condiciones financieras abusivas.

"La situación es la de una dependencia muy grande hacia las empresas, estos préstamos deberían estar regulados por el Estado", sentenció la secretaria general de Sitrarepa. La fragilidad del sistema se evidencia también en los ingresos reales de quienes pedalean o conducen por las ciudades. "Trabajamos entre 10 y 12 horas solo para gastos fijos", explicó D'Ambrosio, detallando que las comisiones por pedido oscilan entre los $1.500 y $3.000, independientemente del valor de la compra.

Mientras el Gobierno celebra la flexibilidad laboral como un triunfo de la libertad individual, la realidad muestra a trabajadores atrapados en una calesita de deuda donde la plataforma descuenta automáticamente el saldo pendiente de cada comisión. Así, el repartidor nunca llega a percibir su ingreso completo, consolidando un esquema donde la "autonomía" es, en realidad, una deuda que se paga con más horas de exposición y cansancio.

El Informe de Proveedores No Financieros de Crédito del Banco Central señala que el saldo promedio de financiamiento de los monotributistas que operan en plataformas de economía gig rondaba los $900.000 por persona a diciembre de 2025. El organismo también advierte que más de la mitad de los deudores pertenecen al segmento de trabajadores independientes y que las plataformas financian, principalmente, a su propia base de trabajadores.

Empresas como Pedidos Ya y Rappi desarrollaron líneas de crédito para sus repartidores. La asignación de esos préstamos suele apoyarse en indicadores internos de desempeño —como la actividad dentro de la plataforma— en lugar de los criterios tradicionales del sistema bancario.