El Gobierno apuesta fuerte al ancla cambiaria, pero siguen sin convencer a los mercados

La aceleración de la inflación, por séptimo mes consecutivo y en un contexto de recesión, empieza a reflejar, según la versión liberal, la emisión monetaria del BCRA para financiar al Tesoro. El Gobierno intenta contrarrestar esto frenando el dólar oficial, pero el mercado desconfía y se generalizan las bajas en bonos y acciones.

13 de enero, 2026 | 20.32

El Gobierno forzó este martes una nueva baja del dólar oficial, que cerró a 1.561,50 pesos, en un intento por recuperar el ancla cambiaria para contener el proceso de aceleración inflacionaria, pero las inconsistencias de la política monetaria y cambiaria empiezan a preocupar en los mercados y se trasladan a una pérdida de valor de los activos financieros argentinos, que acumularon dos ruedas de pérdidas después del pago de los servicios de la deuda.

La inflación de 2,8% de diciembre -el séptimo mes de incremento mensual y el segundo de incremento interanual- se registró en un contexto de recesión económica, por lo que cualquier mejora en el nivel de actividad generará una nueva aceleración inflacionaria y una renovada presión sobre el precio del dólar.

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Los bonos volvieron a caer este martes, aunque marginalmente, entre 0,1% y 0,7%, pero por segunda rueda consecutiva, y también retrocedieron las acciones líderes que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires 0,9% medidas en dólares y 1,3% medido en pesos, en un clima que no logra capitalizar el pago de los servicios de la deuda del 9 de enero.

Los 4.300 millones de dólares que pagó el Gobierno el viernes pasado terminaron en las cuentas bancarias de los ahorristas y bancos y fondos de inversión en lugar de ser reinvertidos en bonos y acciones de activos financieros argentinos, lo que hubiese permitido mejorar el valor y reducir el índice de riesgo país.

Además, el Gobierno enfrenta este miércoles una crítica renovación de deuda del Tesoro por 9,5 billones de pesos, en un contexto acotado margen de acción, con falta de liquidez y elevadas tasas en pesos, que esta semana llegaron a picos de 190% para cauciones a un día y promedios de 50%.

Antes de esta nueva prueba, el Banco Central compró el martes otros 55 millones de dólares y ya sumó en el año 319 millones de dólares a las reservas, con una emisión de 465 mil millones de pesos que en lugar de permitir que sirvan para monetizar la economía y normalizar la tasa de interés se dedicó a absorber con la venta de bonos actualizados por el dólar oficial, lo que implica casi alquilar las reservas en lugar de comprarlas.

Para afrontar los vencimientos, el Tesoro cuenta con 3,14 billones de pesos  depositados en el BCRA, en los niveles más bajos de los últimos dos años. “Con poca liquidez y elevada volatilidad en una tasa que muchos utilizan como fondeo, el Tesoro probablemente tenga que ofrecer algún premio si quiere seguir estirando duración y lograr un rollover por encima de 100%”, evaluó el informe del banco de inversión CMF. 

Agregó que “considerando el sesgo contractivo que está mostrando el equipo económico y los abultados vencimientos que enfrenta en los próximos treinta días (23 billones de pesos), no parece evidente que quieran soltar pesos a la calle”.

Esta decisión de mantener la restricción monetaria, con el BCRA reabsorbiendo los pesos que utiliza para comprar dólares y el Tesoro elevando la tasa para renovar los vencimientos, está orientada a intentar genera un nuevo proceso de desaceleración inflacionaria.

La inflación de diciembre reflejó la baja de las retenciones a las exportaciones del complejo agropecuario, que tienen un impacto directo en la formación de los precios de los alimentos, que subieron 3,1% y tienen una alta incidencia en la composición del Índice de Precios al Consumidor. Pero también en la visión más liberal está impactando la emisión monetaria del Banco Central para financiar al Tesoro por 11 billones de pesos que realizó en abril y se fueron liberando totalmente a lo largo del año.

Incluso, pese a que el BCRA está absorbiendo los pesos que inyecta, también se considera esa emisión como inflacionaria, como lo reflejó el economista Diego Giacomini en su cuenta de la red social “X” en la que advirtió: “Hace más de un año te anticipé que la inflación minorista iba a tener trayectoria temporal en forma de 'U'. Si siguiera el apretón monetario podría volver a desacelerarse más adelante, pero empezaron a emitir base para comprar reservas , lo cual juega en contra”.

Desde una visión más heterodoxa, el temor está puesto en que la inflación se está registrando con un piso de actividad económica y consumo de las familias, por lo que cualquier indicio de reactivación generará una mayor presión sobre los precios, incluído el valor del dólar que el Gobierno parece por ahora mantener bajo control, en un marco de cepo a la disponibilidad de divisas de las empresas.