Los funerales del Ayatollah y las conjeturas de Trump

No es azaroso que la provocación en el Estrecho de Ormuz se haya producido en simultáneo con dos episodios clave: el masivo funeral del ayatollah Ali Jamenei y la cumbre de la OTAN en Turquía.

11 de julio, 2026 | 18.04

Otra vez el mundo se vio sacudido por la violación de una tregua, la destrucción a gran escala, los insultos del presidente estadounidense Donald Trump contra el pueblo iraní, seguidos de declaraciones contradictorias y, luego, una farsa de normalidad. 

El norteamericano volvió a ordenar ataques contra Irán ahora con el argumento de la venganza. “Esto es una represalia por los bombardeos a barcos perpetrados ayer, martes 7 de julio”, escribió en su red Truth Social, desde Turquía, donde participaba en la cumbre anual de la OTAN.

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Teherán respondió con misiles balísticos contra las bases militares estadounidenses de Kuwait, Bahrein y Qatar. El episodio es burdo y más que sospechoso: tres barcos mercantes, en lugar de transitar por la ruta autorizada del Estrecho de Ormuz, se desviaron a la zona expresamente prohibida por el gobierno iraní. La Guardia Revolucionaria Islámica lanzó tres advertencias y luego disparó. 

Como siempre, la batalla fue más cara para Irán, en vidas y en pérdida de infraestructura (aunque en este último caso, Rusia y China también se vieron afectadas). Los bombardeos de EEUU asesinaron a más de cien iraníes y dejaron cientos de heridos. 

Según admitió el Comando Central del Pentágono, atacaron 90 blancos estratégicos como la isla de Kharg (donde Irán tiene las terminales petroleras); la central atómica de Bushehr (donde opera también la estatal nuclear rusa Rosatom); el tren y la carretera por donde circula importante comercio entre China e Irán y la ruta comercial que costea el Mar Caspio y une a Rusia con el país persa. Esta última vía (conocida como CITNS, Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur ya que va desde San Petersburgo a Bombay, en India) es una importante ruta logística donde no sólo circula gas y petróleo sino también mercadería de doble uso (civil y militar) como los drones.

 

Las motivaciones de Trump

Por supuesto, no es azaroso que la provocación en el Estrecho de Ormuz se haya producido en simultáneo con dos episodios clave. Uno, el masivo funeral del ayatollah Ali Jamenei, asesinado por Washington el primer día de la guerra (28 de febrero). El corresponsal de la Deutsche Welle estimó que entre 15 y 20 millones de iraníes participaron de la procesión. También en Irak y en varios países de Africa las ceremonias fueron multitudinarias.

El funeral, minimizado en Occidente, fue un importantísimo acto de cohesión y furor político. “No sólo imperaba el dolor –explicó el corresponsal de la BBC en Irán-. Se destacaba el rojo, color que para los musulmanes chiítas significa martirio, pero también represalia”.

El otro episodio clave que trascurrió en paralelo con la escalada de la guerra fue la mencionada cumbre de la OTAN en Turquía. Una de las discusiones que más enfrentó a Trump con sus aliados fue el tema Irán, conflicto en el que los europeos preferirían no entrar. 

El norteamericano aprovechó la conferencia de prensa en Ankara no sólo para calificar a los persas de “escoria” y “gente enferma, loca” sino también para anunciar que “tratar con ellos es una pérdida de tiempo” y que “en lo que a él respecta, esto (el alto el fuego) ha terminado”. “El Pentágono va a volver a atacar con fuerza esta noche”, alardeó. 

¿Le conviene a Trump reanudar el fuego? Las especulaciones son muchas. Según The Washington Post, no le conviene. Si escala la guerra -afirma ese medio-, su popularidad caerá a niveles tan bajos que el Partido Republicano no logrará mantener la actual mayoría en las cámaras baja y alta, en las próximas elecciones legislativas de noviembre.

Ese diario sugiere que después de los comicios, la Casa Blanca tendría luz verde para una escalada contra Irán. Muchos analistas coinciden en que los ataques intensos vendrían a partir de noviembre. Especulan con que como Trump, por ley, ya no puede aspirar a una reelección, después de las legislativas tiene poco que perder y actuaría, en varios escenarios, sin miramientos. 

Según estos analistas, lo de ahora son escaramuzas con tres objetivos: 1) golpear la infraestructura iraní y localizar donde están los lanzadores, 2) no decepcionar a los donantes sionistas que -como la multimillonaria proisraelí Miriam Adelson- con sus aportes hicieron posible que Trump llegue al poder y están interesados en que la guerra continúe y 3) el factor económico- financiero.

Para el economista español especializado en geofinanzas, Alberto Iturralde, las idas y vuelta de Trump tienen como objetivo “manipular las bolsas, por eso a un ataque rápido que hace subir el precio del petróleo le sigue un discurso más relajado, con teóricos puntos de entendimiento, y así seguirá hasta noviembre. Los amigos de Trump compran y venden títulos y vuelta a empezar”.

Las cartas de Irán 

Luego del impactante funeral del ayatollah Alí, su hijo y sucesor, Sayyed Mojtaba Jamenei, dio un discurso que sonó a toma de posesión del cargo. Fueron palabras de agradecimiento, pero también de advertencia “Despedimos a nuestro líder mártir y prometemos preservar su filosofía y seguir su ejemplo”, dijo el nuevo ayatollah. Y advirtió: “La venganza es la exigencia del pueblo y, sin duda, se llevará a cabo”.

Teherán sabe que una vez que terminen las legislativas, Trump ya no tiene limitaciones para atacar. En ese lapso, los iraníes deberían acumular el máximo poder militar posible y destruir la mayor cantidad de infraestructura en las bases militares que el Pentágono tiene en los países vecinos.

Las cartas fuertes de Teherán son cuatro:
1)    Mantener la administración total del Estrecho de Ormuz. En tiempos normales, por allí transitan un quinto del suministro global de petróleo; un cuarto del gas natural licuado; el 33% del helio (fundamental para la fabricación de semiconductores), además de fertilizantes y otros productos fundamentales para las industrias farmacéutica y de alimentación. 
2)    Conservar el co-control, junto con los hutíes de Yemen, del estrecho de Bab al Mandeb. Si se cierra esta estratégica ruta marítima el colapso de la economía mundial será grave.
3)    Salirse del Tratado de No Proliferación Nuclear,
4)    y en conjunción con lo anterior, cambiar la fatua de Alí Jamenei que prohíbe a los iraníes crear la bomba atómica.

Amenaza de asesinar a Trump

Mientras tanto, Israel no se detuvo ni un minuto en su campaña de bombardeos masivos y asedio contra el sur del Líbano y Gaza. A esto se sumaron ataques a varias zonas de Cisjordania (donde no existe ni Hamas, ni Hezbollah ni ninguna organización que pueda considerarse peligrosa para Tel Aviv) por parte de israelíes civiles.

Grupos de colonos protegidos por bandas armadas asolaron varias localidades palestinas, echaron a la gente de sus hogares y ocuparon sus tierras. Según Naciones Unidas, estas organizaciones paramilitares ilegales ya asesinaron, en lo que va de 2026, en Cisjordania, a más de 60 palestinos 14 de ellos niños.

Al terminar la cumbre de la OTAN, los medios sorprendieron con otro anuncio de impacto. Según la prensa estadounidense Israel envió a EEUU información de inteligencia según la cual Irán estaría desarrollando un plan para asesinar a Trump. 

“He dado instrucciones: si llegara a pasar algo, bombardéenlos, literalmente, a niveles que nunca antes hayan visto. Llevo mucho tiempo en la lista (de Irán). Es a lo que nos enfrentamos”, dijo el estadounidense al diario sensacionalista The New York Post.

Finalmente, y para sembrar mayor incertidumbre, poco después Trump negó que esto fuera verdad: “No, no Israel no ha dicho nada”. Igualmente, no perdió la oportunidad para dar rienda suelta a su ego: “He estado en el número uno (de la lista) durante mucho. Espero que me extrañen”.

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Telma Luzzani

Tiene una trayectoria de más de 30 años como periodista y analista de política internacional. Trabajó en numerosos medios gráficos (Página 12, Tiempo Argentino y Clarín) y medios audiovisuales. Fue conductora de Voces del Mundo en Sputniknews y co conductora en el multipremiado programa de VISION 7 INTERNACIONAL emitido por la TV Pública. Tiene varios libros escritos. Los más conocidos son: “Todo lo que necesitás saber sobre la Guerra Fría” (2019); "Territorios vigilados. Cómo opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica" (Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2012); Venezuela y la revolución (2008), entre otros.