La foto del gobernador Axel Kicillof compartiendo mesa y un saludo de ocasión con el ex presidente Mauricio Macri en la apertura de Expoagro, junto con la hiperactividad del diputado Miguel Ángel Pichetto para promover el armado de un gran frente nacional, sirvieron para reabrir el debate interno acerca de hacia dónde debe ampliarse el peronismo para ganarle a Javier Milei en 2027. “Si el gobernador de la provincia de Buenos Aires no se puede saludar protocolarmente con un ex presidente de la Nación, olvidémonos de ser un país normal algún día”, tuiteó el diputado Leandro Santoro para replicar algunas críticas en redes a Kicillof. “Hay que hacer política sin prejuicios. Cuando empezás con el ‘este sí o este no’, te quedás solo”, consideró Pichetto. Sin embargo, sus miradas acerca de hacia dónde ampliar no serían coincidentes.
Kicillof fue el lunes la cena de apertura de Expoagro junto sus principales funcionarios en la idea de acercar posiciones con el campo, un sector históricamente renuente a votar algo vinculado al kirchnerismo. Al personal de ceremonial le avisaron que estaría en la misma mesa que Mauricio Macri, algo que el gobernador obviamente no objetó. “Justamente, si vamos es para no quedar como el energúmeno y ‘enano comunista’ que dice Milei que es. Axel es una persona normal y saludó a las veinte personas que estaban en esa mesa, incluyendo a Macri”, subrayaron en su entorno. Este martes, en el tradicional corte de cintas de la exposición, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, estuvo con Macri. Kicillof, en cambio, no fue y envió en representación bonaerense al ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, y al titular del Banco Provincia, Juan Cuattromo.
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“Teníamos agendada la inauguración de seis escuelas en Ezeiza”, justificaban la ausencia del martes, en lo que hubiera sido una segunda aparición consecutiva con Macri. El gesto de acercamiento -entendían- ya estaba hecho. “Tenemos que fortalecer la relación con sectores que, en general, no tienen muchas ganas de escucharnos. Hay que tratar de recuperar votos en el interior de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Si no hacemos algo, no lo vamos a conseguir”, argumentaban en el entorno del gobernador. Haber tenido el gesto mínimo de educación de saludar a Macri, aclaraban, no significaba evaluar la posibilidad de algún tipo de acuerdo. “En eso estamos de acuerdo con lo que dijo él: juntos no vamos ni a la esquina”, respondían. El martes por la mañana, ante la pregunta de los periodistas, con mucha cara de dormido, el ex presidente dijo que había sido apenas un gesto de cortesía y que no tenía nada que ver con Kicillof.
Pero la cortesía sirvió para abrir una discusión en redes, donde la tensión interna del peronismo suele hacerse más visible. Cuentas de militantes de La Cámpora le recriminaban a Kicillof haber saludado a Macri, a quien le adjudican la persecución judicial contra Cristina Kirchner. Uno de los que salió al cruce de esa interpretación fue Leandro Santoro, quien añadió una aclaración: “Lo que resulta inaceptable es hacer una alianza electoral que incluya a Macri, como propusieron ayer”. La referencia era a una entrevista al ex secretario Guillermo Moreno, en la que acompañaba la posibilidad de sumar a Macri a un acuerdo electoral, tal como había planteado anteriormente su amigo Pichetto. Moreno dijo que no tendría inconvenientes en que Macri se quedara con el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y que el peronismo gobernara a nivel nacional. Santoro aspira a ser candidato a jefe de gobierno por Fuerza Patria el año que viene.
Luego de su sorpresivo encuentro con Cristina Kirchner, en el que hablaron de la conformación de un gran frente nacional, Pichetto no detuvo su raid de entrevistas y posicionamientos en redes. En uno de ellos se refirió a la amplitud del armado que impulsa, algo que -según desliza- habría conversado con la ex presidenta. “Necesitamos construir la unidad de un gran Frente Nacional que integre a todos los sectores. El acuerdo tiene que ser sobre una visión de país capitalista y productivo”, subrayó. El diputado aspira a sumar a dirigentes de su interbloque, como Nicolás Massot y los socialistas santafesinos, junto a peronistas hoy fuera del Congreso como Emilio Monzó y Diego Bossio. La idea es ampliar el grupo de legisladores con los que viene presentando proyectos, entre ellos el massista entrerriano Guillermo Michel y el mendocino Emir Félix. Desde ese sector también se deslizó la posibilidad de un candidato presidencial “outsider” para el peronismo, aunque los nombres de empresarios que empezaron a circular parecieron más globos de ensayo que propuestas en firme.
Cerca de Axel Kicillof aseguraban que no les molestó para nada que Cristina se reuniera con Pichetto, ni que desde ese sector se plantee la construcción de un gran frente para ganarle a Javier Milei, porque -recordaban- es lo mismo que viene proponiendo el gobernador. “Molesta la doble vara. Si no estás alineado con Cristina sos traidor; si te reunís con ella no, aunque le voten proyectos a Milei”, deslizaban. La estrategia de amplitud de Kicillof apuntaría más hacia el lado de los gobernadores, incluso de aquellos que hoy acompañan algunas iniciativas del Gobierno o que viajaron a Estados Unidos junto a Milei. “Vamos a buscar alianzas con los gobernadores. Todo el que se decida a ser opositor a Milei y quiera un modelo de país distinto es bienvenido a bordo. Hay que armar una propuesta y después veremos quiénes están de acuerdo”, agregaban. El martes próximo, Kicillof inaugurará el Centro de Estudios Derecho al Futuro, donde sus equipos técnicos elaborarán propuestas para cada área.
Algo parecido dijo el jefe del interbloque en el Senado, José Mayans, quien -al igual que Pichetto y Moreno- tampoco descartó sumar a Mauricio Macri en un acuerdo. “Yo me siento a hablar con cualquiera, nosotros no somos enemigos. Pero lo que tenemos es que compatibilizar el programa”, advirtió. A primera vista, no parece sencillo compatibilizar la visión de Macri -que suele elogiar las políticas centrales del gobierno de Milei- con la oposición dura de los interbloques del peronismo. El debate, entonces, no parece pasar por si el peronismo debe ampliarse o no, algo en lo que casi todos coinciden. La discusión real es hasta dónde llega esa amplitud y quiénes quedan dentro de ese “gran frente” que imaginan para enfrentar a Milei. Y ahí es donde empiezan a aparecer las diferencias.
