Lucas Groglio, de 37 años, se convirtió en el único latinoamericano en llegar a la final de la International Wine & Spirit Competition (IWSC) en la categoría de Talento Emergente en Bebidas Sin Alcohol y Bajo Contenido Alcohólico. Este reconocimiento global refleja una década de trabajo que comenzó cuando hablar de cócteles sin alcohol en Argentina era casi impensado.
En un contexto donde las bebidas No & Low crecen a nivel mundial, Groglio fue uno de los primeros en difundir en nuestro país que se puede disfrutar de un buen trago sin graduación alcohólica. “Cuando hace 10 años empezamos a hablar de esto con bartenders y dueños de bares, no entendían lo que estábamos haciendo. ‘¿Quién va a querer venir a tomar un cóctel sin alcohol a nuestros bares?’, preguntaban”, recordó.
Bebidas sin alcohol: la tendencia que cada vez tiene más fuerza en el mundo
Hoy, en cambio, la realidad cambió por completo y los menús de coctelería sin alcohol son cada vez más comunes en bares argentinos. Groglio explicó que la tendencia del bajo alcohol, que en Argentina se está popularizando sobre todo con las cervezas, tiene su origen en Reino Unido y Estados Unidos, donde está mucho más consolidada. Sin embargo, destacó que “en ningún otro país de Latinoamérica hay tantas cervezas sin alcohol en las góndolas como en Argentina”.
Además, el emprendedor creó la primera cerveza artesanal 0% y está próximo a lanzar en julio de 2024 el primer gin tonic sin alcohol listo para beber en un hipermercado local. También planea ampliar su línea de cócteles con nuevas versiones de gin tonic y anticipó novedades en gin y vermut. “Este año va a ser el del lanzamiento de las bebidas sin alcohol en Argentina”, afirmó con optimismo.
Con casi 20 años en la industria, Groglio señaló que uno de los motores esenciales del auge de las bebidas sin alcohol es “el despertar de conciencia en las personas desde la alimentación: cómo impacta lo que comemos en nuestro cuerpo, lo que pasa a nivel ambiental y cómo lo que uno consume también impacta en las comunidades en las que uno vive”. Este cambio de mentalidad también se trasladó a la gastronomía y ahora a las bebidas.
El cambio en la relación con el consumo también se refleja en las nuevas costumbres sociales. “Mi generación, cuando nos juntábamos antes de ir a bailar, hacíamos una previa con amigos. Ahora, antes de ir a bailar, está cada uno en su casa jugando jueguitos o con el celular. Entonces, si estoy solo, no me tomo un trago”, describió Groglio, mostrando cómo las formas de socializar y beber evolucionaron.
Por otra parte, la mirada social hacia quienes eligen no tomar alcohol también cambió. “A muchas personas les daba vergüenza ir a un bar y no tomar alcohol porque durante mucho tiempo nos dijeron que los bares eran lugares para hombres, donde tenías que tomar mucho y salir a pelearte a la esquina si discutís con el de al lado. Pero después de la pandemia, con mucha gente en tratamientos de salud mental, nadie te pregunta si no tomás alcohol”, comentó, destacando la mayor aceptación actual.
Además, la digitalización influyó en esta transformación. “Si yo salía, me emborrachaba y hacía una pavada, era la anécdota con la que mis amigos se iban a reír cuando nos juntáramos. Pero ahora, te podés convertir en meme: los jóvenes tienen muy claro la importancia de la reputación digital y tienen miedo de quedar escrachados en un contexto donde cada vez más puestos de trabajo van a ser reemplazados por la IA”, analizó Groglio.
El factor económico también juega un rol importante. Según Groglio, “con alcohol la cuenta es mucho más alta. La coctelería sin alcohol no es más barata, pero sí es más económico no por el precio del cocktail sino porque tomás menos. Cuando estás entonado, la barrera se baja y abrís más la billetera”.
Su vínculo con el mundo de la coctelería comenzó muy joven: a los 13 años ayudaba a su madre, ambientadora de eventos, y a los 17 empezó a estudiar en el Club del Barman con autorización paterna. Junto a un amigo, fueron pioneros en implementar un sistema de barra libre de alta coctelería en eventos, un negocio que hoy cuenta con muchos profesionales destacados.
En 2013, Groglio enfrentó el desafío de organizar la barra de Bocas Abiertas, un festival gastronómico de San Isidro para 30.000 personas. Allí detectaron un problema ambiental con vasos descartables y comenzaron a trabajar con una ONG para implementar ecovasos reutilizables. Para la siguiente edición, el evento ya aplicaba este sistema, que luego se popularizó en otros mega eventos.
Un viaje en 2014 a Nueva Orleans, para colaborar con Tales of the Cocktail, fue clave para su compromiso con la sustentabilidad. Allí participó de un seminario que lo inspiró a crear Coctelería Consciente, una ONG que promueve reducir el impacto ambiental, fomentar hábitos saludables y construir una cultura de trabajo sostenible en la industria.
Desde entonces, Groglio capacitó a más de 10.000 profesionales y diseñó el primer programa de bebidas sostenibles en Latinoamérica, que implementó en más de 300 establecimientos de la principal cadena hotelera mundial. Sus productos ya están presentes en muchos de los bares más importantes de Buenos Aires.
Frente a la pregunta sobre el futuro del alcohol, Groglio aseguró que no será desplazado, sino que convivirá con las bebidas sin alcohol. “Al alcohol le queda un lugar más preponderante. Lo podemos ver en el mercado argentino, con 100 productores de gin, 50 de vermut y 40 de fernet. Las bebidas sin alcohol no le compiten, lo vienen a complementar. E, incluso, en el bar, hacen que te quedes más tiempo consumiendo”, concluyó.
