Ángel Nicolás López, el niño de cuatro años que murió en circunstancias dudosas en Comodoro Rivadavia, tenía 22 golpes internos en la cabeza que correspondían a días anteriores a la fecha de su fallecimiento, ocurrida el pasado 6 de abril.
Según los investigadores, el caso de Ángel encaja en lo que se conoce como el "síndrome del niño maltratado", un cuadro clínico que describe lesiones físicas intencionales y repetidas infligidas por cuidadores, a menudo resultando en daño cerebral, fracturas o la muerte.
Tras la muerte del niño de cuatro años, su madre biológica, Mariela Altamirano, y su padrastro, Maicol González, fueron imputados por homicidio. Y este martes el juez ordenó la prisión preventiva de ambos por seis meses.
Qué pasó con Ángel López
El niño vivía con Altamirano por decisión del juez Pablo José Pérez, coordinador del Fuero de Familia de Comodoro Rivadavia, pese a que la mujer había abandonado a Ángel cuando tenía un año. Además, tenía denuncias por violencia y hace dos años le habían quitado la tenencia de otro hijo por maltratos.
Antes, el menor vivía con su padre, Luis López, y su madrastra, Mariela Andrade. El 5 de abril, el niño llegó al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia en ambulancia, tras haber sufrido un paro cardiorrespiratorio en la casa donde vivía junto a su madre biológica, su padrastro y una beba de seis meses.
El personal médico indicó que "hubo antecedente de traumatismo previo". El niño había ingresado en estado crítico; se encontraba inconsciente, pálido y no respondía a estímulos. Los médicos lograron reanimarlo, pero su cuadro era grave y debió ser intubado. Permaneció en coma y murió el 6 de abril a las 23:40.
Según el informe de la autopsia, el niño pesaba 19,700 kilogramos y medía 109 centímetros. Tenía un estado de nutrición "bueno" y no tenía tumores ni fracturas en los huesos del cráneo", pero los peritos precisaron que al analizar el cuero cabelludo evidenciaron "múltiples áreas de infiltración hemática (sangrados internos)".
Las 22 lesiones que encontraron en la cabeza de Ángel
Durante la audiencia de control de detención, el fiscal Facundo Oribones sostuvo que lo que se desprende de la autopsia es que "las lesiones que presentaba Ángel López fueron llevadas adelante de forma voluntaria, no accidentales".
- En la frente se observaron 12 hematomas de forma redondeadas u ovaladas que miden entre 1 y 1,5 centímetros.
- Zona parietal (parte superior y lateral del cráneo): había seis de estas lesiones, también de forma redondeadas u ovaladas que miden entre 1 y 1,5 centímetros.
- Región temporal (al costado, a la altura del oído): detectaron una contusión de 2,2 centímetros de diámetro de forma ovalada y de coloración roja oscura.
- Región occipital (nuca): un hematoma de 1 centímetro de diámetro de forma alargada y de coloración rosa oscura.
- Entre el cuero cabelludo y el hueso del cráneo se encontraron 7 sangrados de mayores dimensiones. Cada una medía de 3 a 4 centímetros de diámetro y abarcan un área de 6x8 centímetros.
MÁS INFO
Según Oribone, estas lesiones tendrían entre siete y diez días y son internas debido a la violencia de los golpes. La conclusión del informe estableció que Ángel sufrió muerte cerebral vinculable a una “hipertensión endocraneana por edema cerebral difuso y generalizado asociado a herniación de las amígdalas cerebelosas vinculable a hemorragia subaracnoidea”.
Las heridas mencionadas provocaron derrames y una acumulación de sangre en la parte de atrás de la cabeza, lo que derivó en un edema cerebral que terminó causando el paro cardiorrespiratorio y la posterior muerte del niño, explicó el fiscal.
De todas maneras, aún faltan estudios complementarios e histopatológicos que determinen con mayor precisión el tipo y la cantidad de lesiones que tenía el niño en su cuerpo.
