"Soy inocente y lamento mucho la muerte de Diego", declaró el médico Leopoldo Luque, uno de los principales acusados por el fallecimiento del astro argentino. El reconocido neurólogo, a cargo de la salud del ex DT en sus últimos años, pidió declarar y cambió el rumbo de la segunda audiencia por el nuevo juicio que intenta esclarecer lo ocurrido con Diego Armando Maradona en noviembre de 2020.
En la sala se generó un importante malestar tras el repentino pedido para brindar su testimonio y el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 decidió cancelar la declaración de Gianinna Maradona -hija del Diez-, programada para este jueves. Asimismo, tampoco presentarán testimonio un médico y el policía que habían sido citados para hoy.
En primer lugar, el abogado del médico, Francisco Oneto, solicitó al Tribunal que se sume al debate oral un video televisivo entre el abogado querellante Mario Baudry y el imputado, jefe de enfermeros, Mariano Perroni. Dicha solicitud fue rechazada por el grupo de magistrados con el argumento de que los dichos fueron "extrajudiciales" y nada tienen que ver con el proceso penal que se lleva adelante.
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Fue allí que ante la negativa, solicitó ampliar su indagatoria. Las quejas y el malestar en la fiscalía y los abogados que representan a familiares de Diego se deben a que una nueva declaración de Luque generaría un desorden en el debate ya diagramado. Aún así, tras un cuarto intermedio, el TOC resolvió favorablemente y aseguró que el imputado está en su derecho a hablar cuando lo desee. Desde la querella creen que es una nueva estrategia para demorar aún más el juicio.
Qué dijo Luque
El médico neurocirujano aseguró que, a partir de su palabra, busca "analizar lo que se dijo como causa de muerte" del astro argentino y lamentó su fallecimiento, remarcando su inocencia. En primer lugar enumeró que Maradona sufrió de insuficiencia cardíaca, miocardiopatía dilatada e insuficiencia cardíaca en remisión; presentando diversos papers sobre evidencia científica de la Unión Europea de Cardiología.
"No estaba medicado para su problema cardíaco porque no hubo consenso científico hasta después de su muerte. A partir del 2007, no recibió ningún medicamento cardíaco y en ese momento, el doctor que lo acompañaba era Cahe, no yo", apuntó. Y sumó: "Dijeron que el corazón estaba pesado pero hasta 500 gramos es normal en una cardiopatía y en un atleta".
Al mismo tiempo, refutó la autopsia y aseguró que "hay cosas que no se podían medir". Cabe recordar que los resultados de dicho estudio reflejaron que Diego murió por una insuficiencia cardíaca crónica con miocardiopatía dilatada que se agudizó por falta de tratamiento; razón por la cual, Luque señaló al ya fallecido Alfredo Cahe. "El líquido en la cavidad puede haberse generado por múltiples factores, puede ser por cirrosis, pero tres litros es leve para una persona gorda... Ese líquido se tiró y no se estudió su origen. Yo soy neurocirujano, no clínico. No lo aislé, eso es falso", agregó.
Por otro lado, señaló que el edema de pulmón se generó posterior a su muerte debido a la reanimación cardiopulmonar (RCP) que se realizó durante la emergencia. De allí surge la famosa imagen de Diego ya fallecido e hinchado en su cama: según dijo, se debe a las excesivas maniobras y no a un edema no tratado. "Se habló de edema, de agonía de 12 horas... Algo insólito. Lo reaniman, para porque había fallecido y lo vuelven a reanimar por pedido de la familia... Reaniman durante más de una hora a un cadáver", lanzó. Y añadió: "La taquicardia puede ser algo fisiológico o por abstinencia, no hay forma de comprobar o de decir si tuvo agonía".
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Luque remarcó que no estaba a cargo de la internación domiciliaria y sostuvo que "la hija me dijo que iba a conseguir un médico clínico", aunque no detalló a cuál de las hijas del Diez se refería.
"Yo llegué a Maradona por mí socio que conocía al suegro de él. Diego me llamó un domingo, no fue a través de Matías Morla. Me prohibieron hacer uso de mí expertise, nunca hablé con ningún enfermero de la externación, porque no estaba a cargo, porque no soy médico clínico", sentenció.
Los últimos días de Maradona, según Luque: "Yo estoy acá por querer ayudar a Diego"
En otro momento de su presentación, Luque mencionó el "vínculo" cercano que tenía con el astro. "Al principio para mí él era Dios, después lo empecé a ver como a una persona", subrayó, antes de adentrarse en los últimos días de Maradona.
De acuerdo al médico, el día de su cumpleaños logró convencerlo de ir a la clínica, donde le hicieron la tomografía en la que encontraron el hematoma subdural. "La clínica quería observarlo, para mí era quirúrgico", afirmó al respecto.
Entre lágrimas y diciendo que "no quería emocionarse", continuó con su relato: "Lo tenía a Diego de la mano, llorando. Entra Víctor Stinfale, yo lo tenía como un hombre poderoso. Diego le dijo: ´Si no me opera Luque, no me opera nadie´. Stinfale dice que yo no lo iba a tocar, que si lo tocaba me tiraba por la ventana. Yo quería resolver el problema".
Acto seguido, se defendió: "Yo hoy estoy acá por querer ayudar a Diego, pero no me lo permitieron. Diego se opera, se recuperó y se quiso ir a su casa. La clínica quería que se fuera a su casa. Yo no quería porque pensaba que podía volver a tomar. No lo podían internar contra su voluntad por ley de salud. Someter a un paciente a una internación sin su voluntad y en pandemia era un riesgo. "
Las pruebas que refutan a Luque
Luego de los dichos del neurocirujano, los abogados querellantes apuntaron tanto contra el exsecretario personal y mano derecha de Maradona (además de ser el cuñado de Matías Morla), Maximiliano Pomargo y el propio Luque. Tanto Fernando Burlando como la fiscalía pidieron al Tribunal leer chats y mostrar audios entre ambos apuntados. "Pueden reproducir la prueba cuando quieran, de acuerdo a la estrategia de cada uno", sostuvieron.
En ese marco, el abogado Fabián Améndola leyó una conversación entre ambos del 7 de noviembre y un audio con fecha del 9 del mismo mes. En ellos, Luque le dice a Pomargo que iba a convencer a las hijas para llevar adelante una internación domiciliaria y no en una clínica de rehabilitación o un centro de salud mental. "¡Jana lo quiere internar, es una pelotuda!", se escucha a Luque; mientras que Pomargo le responde: "No se lo permitas. Que Gianinna no se lo lleve, de eso depende el trabajo de todos".
