¿Sirve "rechazar" las cookies? Qué hacer al entrar en algunos portales

Aunque muchos creen que al rechazarlas están protegiendo su privacidad, ese botón puede tener un impacto limitado.

17 de abril, 2026 | 18.25

Rechazar cookies en los sitios web no siempre garantiza que tu actividad deje de ser rastreada. Aunque muchos usuarios creen que al hacer clic en “rechazar” están protegiendo su privacidad, la realidad es bastante más compleja y, en algunos casos, ese botón puede tener un impacto limitado.

Las cookies son pequeños archivos que las páginas almacenan en tu dispositivo para recordar información sobre tu navegación. Sirven tanto para funciones básicas —como mantener una sesión iniciada— como para recopilar datos sobre tus hábitos online con fines publicitarios. Por eso, cuando aparece el clásico banner, en teoría podés elegir qué tipo de seguimiento permitir.

Sin embargo, rechazar cookies no significa eliminarlas por completo. Existen ciertas cookies “esenciales” que no se pueden desactivar porque son necesarias para el funcionamiento del sitio o por motivos de seguridad. Esto implica que, incluso si elegís la opción más restrictiva, algunos datos igual se siguen recopilando.

Además, el problema va más allá de las cookies tradicionales. Muchas webs y empresas utilizan otras técnicas de seguimiento —como scripts, huellas digitales del navegador o cookies de origen propio— que pueden seguir recolectando información incluso cuando bloqueás las de terceros. En otras palabras, el botón de “rechazar” no siempre corta el rastreo de raíz.

Por qué el botón “rechazar” puede no ser suficiente

Otro punto clave es cómo están diseñados los banners. Diversos estudios muestran que muchos sitios utilizan interfaces confusas o engañosas para empujar al usuario a aceptar cookies. En algunos casos, rechazar todas las opciones es más complicado o requiere más pasos, lo que termina favoreciendo el consentimiento involuntario.

También hay sitios que, directamente, limitan funcionalidades si no aceptás ciertas cookies. Esto genera una especie de “presión” indirecta: o aceptás el seguimiento o navegás con restricciones.

Hay sitios que limitan funcionalidades si no aceptás ciertas cookies.

Qué podés hacer para proteger tu privacidad

Aunque no existe una solución perfecta, sí hay formas de reducir el rastreo. Configurar el navegador para bloquear cookies de terceros, borrar periódicamente los datos de navegación o usar el modo incógnito puede ayudarte a tener mayor control.

En definitiva, rechazar cookies sigue siendo una herramienta útil, pero no infalible. La privacidad online hoy depende más de una combinación de configuraciones, hábitos y herramientas que de un simple clic en un botón.