Una importante exportadora de fruta redujo el salario de sus trabajadores

Los empleados de la empresa frutícola resignaron el 50 por ciento de la productividad para conservar sus empleos y sumar días de trabajo. 

15 de abril, 2026 | 19.40

Los trabajadores de una de las principales empresas productoras y exportadoras de frutas tendrán una importante reducción salarial en el contexto de crisis económica que provocó el gobierno de Javier Milei.

Después de casi un mes de reclamos y protestas, los empleados de la empresa Moño Azul en Río Negro tuvieron que ceder y aceptar una reducción en sus ingresos a cambio de extender algunos días de trabajo. Esta empresa, que desde 1961 cultiva y exporta frutas de alta calidad del Alto Valle, abastece mercados en América, Europa y Asia, y es uno de los referentes más importantes del sector frutícola argentino.

Los conflictos comenzaron cuando los empleados de uno de los centros de empaque en Villa Regina notaron que el pago de sus sueldos de febrero estaba incompleto, ya que la empresa eliminó el pago por productividad sin previo aviso. Alejandro “Jano” Lagos, delegado sindical en el galpón Moño Azul del Grupo Prima, contó al diario La Mañana de Neuquén: “El 5 de febrero fuimos a cobrar y estaba solamente el sueldo, pero nos faltaba la productividad, que la sacaron así, sin avisar”.

La productividad representa cerca del 40% del ingreso neto de un trabajador del empaque, y la empresa exigió reducir ese ítem a la mitad para asegurar su “sustentabilidad”, justificando que un convenio de 2002 está desactualizado. Los empleados, preocupados por la posibilidad de que la firma relocalice el trabajo, resistieron inicialmente pero finalmente firmaron un acuerdo que implica ese recorte del 50% a cambio de extender la postemporada.

Con este acuerdo, la temporada que la empresa había anunciado finalizaría el 21 de marzo; se extendió con 14 días en abril y 15 en mayo, sumando 29 días adicionales. Sin embargo, esta extensión es menor a los 40 días que se trabajaban en temporadas anteriores, lo que representa una reducción neta de 11 días. Lagos explicó: “El acuerdo fue aceptado por la necesidad que tiene la gente de seguir trabajando”.

Recortes salariales para evitar suspensiones

Para entender el impacto económico, basta señalar que el salario base de un embalador es de $2.075.000, lo que equivale a poco más de $1,8 millones netos. La productividad, que ahora se recortó a la mitad, puede aportar aproximadamente $1 millón extra. Para cobrar el salario mínimo, un trabajador debe procesar 90 cajas de pera o 100 de manzana en un turno de 8 horas, y todo lo que supere ese piso se considera productividad.

Algunos llegan a procesar hasta 190 cajas, según el tamaño de la fruta y la máquina utilizada. Además, existen otros conceptos como horas extras y presentismo, que pueden elevar el ingreso de temporada a más de $3 millones.

Los empleados hicieron todo lo posible para evitar esta quita. En palabras de Lagos: “Nadie quiere que le bajen el sueldo, porque es lo que uno gana, pero también se entiende, porque ellos juegan con la necesidad de la gente. Cuando te suspenden y uno está en la casa, parece que los gastos son mayores. Ya no se puede protestar como antes”. 

Los trabajadores acusaron que la empresa se aprovecha de las "necesidades de la gente".