Una por una las empresas argentina que comenzaron a importar y despidieron trabajadores

La llegada masiva de productos importados y el bajo consumo local están forzando a empresas a cerrar plantas y despedir trabajadores. 

16 de marzo, 2026 | 20.14

La decisión del gobierno de Javier Milei de abrir las importaciones sin límites, combinada con un consumo local muy débil y altos costos de producción, produjo una dura crisis económica y muchas empresas optaron por cambiar su modelo de negocio. En lugar de fabricar en el país, eligen importar productos o reducir su actividad, lo que genera un fuerte impacto en el empleo.

Un claro ejemplo es Lumilagro, que decidió dejar de fabricar ampollas de vidrio en Argentina para utilizar productos importados desde India, Vietnam y China. Por su parte, Moura cerró líneas de producción para traer baterías desde Brasil, afectando a decenas de trabajadores. Estas decisiones ilustran la tendencia que afecta a todo el sector electrónico y de electrodomésticos.

La producción nacional en este rubro está siendo reemplazada por productos importados, y empresas como Electrolux, Whirlpool, Aires del Sur y Neba ya redujeron su personal. La preocupación crece en el sector ante la incertidumbre sobre el futuro del empleo y la posibilidad de conflictos laborales.

Electrolux, por ejemplo, lanzó un programa de retiros voluntarios para reducir un 25% de su plantilla en Rosario, donde trabaja actualmente menos de la mitad de sus 400 empleados originales. En sólo dos años y medio, la empresa recortó su personal desde 900 operarios, afectada por la caída en ventas y la competencia extranjera. Adrián Cartazo, secretario de prensa de la UOM Rosario, señaló que “se vende muy poco desde que empezaron a entrar las mercaderías chinas”.

Electrolux, que también importa productos desde su planta en Brasil, reconoció que fabricar en Argentina ya no es rentable debido a la falta de poder adquisitivo local, incluso cuando se trata de productos importados a bajo costo. 

La realidad se repite a lo largo de todo el país

Otras empresas del sector también atraviesan momentos críticos. Aires del Sur, con base en Tierra del Fuego, pidió la quiebra y despidió a 140 empleados para enfocarse en la importación. Newsan, también en Tierra del Fuego, echó a 150 trabajadores en Ushuaia por el aumento de productos importados. La eliminación del arancel para teléfonos celulares pone en riesgo el 40% de los 10.000 empleos de la industria electrónica en esa provincia.

En Catamarca, la fábrica de heladeras Neba cerró a fines de febrero, dejando a 56 empleados en la calle. Los trabajadores mantienen una ocupación del predio en protesta desde hace más de una semana, a la espera de respuestas oficiales ante la difícil situación.

En paralelo, Peabody, controlada por Goldmund SA, inició un proceso de reestructuración que afecta a su planta en La Matanza, con más de 60 puestos en suspenso. La empresa ya importaba gran parte de su portafolio desde Asia y prevé aumentar esta tendencia. En el último año, redujo 140 empleos.

Longvie también enfrenta serias dificultades financieras. En dos años acumuló pérdidas por 17.000 millones de pesos y mantiene suspensiones rotativas que afectan al 50% de sus casi 300 empleados. Los trabajadores suspendidos cobran entre el 75% y 80% de su salario neto.

La caída de la producción local se evidenció claramente en noviembre del año pasado, cuando Whirlpool cerró su fábrica en Pilar, inaugurada apenas dos años antes. El cierre afectó a 220 empleados y marcó el cambio hacia un modelo basado en la importación directa.

De forma similar, la mexicana Mabe reorganizó sus operaciones en Argentina, con retiros voluntarios y el cierre de su planta en Córdoba, que fue reconvertida en depósito y centro de distribución. La empresa mantiene producción limitada en Luque y San Luis, pero redujo al menos 50 puestos de trabajo en los últimos meses.

Las importaciones impactaron negativamente en la fuente de empleos.