Más de 100 despidos en la planta Tenaris SIAT en Valentín Alsina

La medida, según justifica el grupo que lidera Paolo Rocca, se da en medio de la pérdida de contratos para grandes obras energéticas y reabre el debate sobre el impacto del nuevo esquema económico en la industria y el empleo.

13 de marzo, 2026 | 13.20

La planta de Tenaris SIAT ubicada en Valentín Alsina, en el partido bonaerense de Lanús, atraviesa un nuevo conflicto laboral luego de que la empresa del Grupo Techint comenzara a enviar telegramas de despido a más de un centenar de trabajadores. La decisión impacta sobre una fábrica histórica del entramado industrial metalúrgico y vuelve a poner en discusión el escenario que enfrenta la producción local frente a cambios en el esquema económico y en el mercado energético.

La fábrica forma parte de Tenaris, la compañía siderúrgica del Grupo Techint, uno de los conglomerados industriales más importantes del país. En el establecimiento de Valentín Alsina trabajan alrededor de 400 personas, la mayoría bajo convenio de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Los despidos comenzaron a comunicarse en los últimos días mediante preavisos enviados a los trabajadores, con fecha de salida prevista para fines de marzo, detalla una nota de InfoGremiales.

La medida alcanzaría a más de cien operarios de la planta, una unidad productiva dedicada a la fabricación de tubos utilizados en gasoductos y obras de infraestructura energética. En los últimos meses la empresa quedó afuera de una licitación clave vinculada a la construcción de un gasoducto para exportación de gas desde Vaca Muerta hacia la costa de Río Negro. La compulsa fue ganada por la firma india Welspun, cuya oferta resultó más económica que la presentada por Techint.

La adjudicación tuvo impacto directo en las perspectivas de actividad de la planta. Los tubos para ese proyecto se fabrican precisamente en Tenaris SIAT, por lo que la pérdida del contrato dejó a la fábrica con menos carga de trabajo y sin nuevos proyectos confirmados en el corto plazo.

Delegados sindicales ya habían advertido a comienzos de año que la continuidad laboral estaba atada a la llegada de nuevas obras. “Desde la empresa nos informaron que hasta abril tenemos trabajo, que de ahí en adelante no hay ningún proyecto firmado”, explicó el delegado metalúrgico Dylan Paz en declaraciones públicas sobre la situación de la planta.

La situación generó preocupación entre los trabajadores y en el entorno industrial del sur del conurbano, donde la planta de Valentín Alsina funciona desde hace décadas como uno de los polos de empleo metalúrgico. El establecimiento produce tubos con costura de gran diámetro utilizados en gasoductos y oleoductos, un segmento que históricamente estuvo ligado a las grandes obras energéticas del país.

El escenario actual aparece atravesado por cambios en el mercado de proveedores de infraestructura energética. La competencia internacional por precio en los proyectos vinculados a Vaca Muerta comenzó a modificar el mapa de adjudicaciones y abrió la puerta a empresas extranjeras que ofrecen costos más bajos en licitaciones privadas. En ese marco, la pérdida de contratos relevantes dejó a Tenaris sin parte de la demanda que había sostenido la actividad en los últimos años.

La planta de Valentín Alsina había tenido un papel central en la producción de tubos para el Gasoducto Néstor Kirchner, una obra clave del sistema energético argentino que demandó grandes volúmenes de producción industrial. Con ese ciclo de obras ya finalizado y sin nuevos proyectos de magnitud confirmados en el corto plazo, la empresa comenzó a ajustar su estructura laboral. Los telegramas de preaviso enviados a los trabajadores forman parte de ese proceso de reducción de personal.

Licitación sí o no

Las empresas proveedoras de insumos para la industria del gas y el petróleo dependen en gran medida de la adjudicación de proyectos de infraestructura, que a su vez se definen cada vez más por criterios de costo. En el caso del nuevo gasoducto para exportación de gas natural licuado, la oferta ganadora resultó hasta un 40 por ciento más barata que las alternativas locales, lo que terminó inclinando la balanza en favor del proveedor extranjero.

Para los trabajadores de SIAT, el impacto se traduce en un escenario de incertidumbre laboral. En la planta se multiplicaron las asambleas y discusiones internas ante la posibilidad de que los despidos anunciados sean el comienzo de un proceso más amplio de reducción de actividad si no aparecen nuevos contratos industriales.

El conflicto también se inscribe en un contexto más amplio de tensiones entre el gobierno nacional y distintos sectores industriales respecto de la apertura de importaciones, la competitividad y el rol de la producción local en los proyectos energéticos.